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La culpa en Heidegger

Tesis (Bachelor) 2013 28 Páginas

Filosofía - Filosofía del siglo XX

Extracto

Índice

1.Introducción

2. Justificación metodológica

3. Un insuficiente análisis existencial

4. Ser entero como ser-para-la-muerte

5. Del ser-para-la-muerte a la atestiguación de la culpa

6. El concepto existencial de culpa

7. Bibliografía

1. Introducción

¿Es acaso la culpa un mero y útil constructo teórico del que nos servimos para explicar y castigar determinadas conductas? ¿Es suficiente con despachar la cuestión de la culpa alegando que esta misma no es más que una mera denominación de un concreto estado de animo, esto es, una convención lingüística para un determinado estado de agregación de la materia, en concreto, nuestra situación hormonal?

Es inevitable detenerse ante el fenómeno de la culpa, puesto que no es baladí la cantidad de elementos tanto de la vida cotidiana como de los más complejos entramados teóricos presentes en disciplinas de toda clase, que precisan de dicho concepto a la hora de su desarrollo y justificación. Del esclarecimiento y comprensión de dicho fenómeno dependen ciertamente la legitimidad de innumerables hechos sociales, pero aun más transcendental y significativo resulta ser, que la inteligibilidad de una irrenunciable seña de todo ser humano, a saber, la conciencia, tenga como acceso privilegiado esta todavía opaca vivencia de la culpa ³solo porque el Dasein es culpable en el fondo de su ser y se cierra a si mismo en cuanto arrojado y cadente es posible la conciencia1 ´. Tal sería la hipótesis básica de Heidegger que queremos hacer nuestra.

Testigos de la exquisita variedad de formas que ha acabado por llegar a adoptar a lo largo de la historia de la humanidad el relato de la experiencia de la culpa2, hemos de sabernos cuanto menos azuzados a dar cuenta de la causa de tal proliferación simbólica. Sin embargo, ya desde este mismo instante se ha de dejar constancia desde qué prisma la culpa va a constituir un tema de investigación efectiva, esto es, qué tipo de análisis será el encargado de habérselas con tal estudio. Nuestro objetivo no es recoger y clasificar diversas concepciones de este concepto, es decir, queda fuera de nuestro empeño encomendarnos a elaborar una historia del concepto de la culpa. Tampoco perseguimos el debate, propiamente jurídico, sobre el rol que ésta juega en una u otra Teoría del Delito3. Sin demorar más la cuestión, constatamos ya, que el tipo de análisis encargado de la disección y examen de la culpa es eminentemente un análisis existencial cuyo interés no puede ser otro sino ontológico. Es por esto, y no por mera arbitrariedad personal, por lo que este trabajo se entrega de lleno al estudio de la culpa tal y como Martin Heidegger vino a excogitar en el parágrafo 58 de su obra Ser y Tiempo.

2. Justificación metodológica

Ahora bien, es SHUIHFWDPHQWH FRPSUHQVLEOH TXH SUHJXQWDV WDOHV FRPR ³¿Qué legitima exigir que la fenomenología y más concretamente la analítica existencial se ocupe de dicha tarea"´ R ³¿Qué diferencia las disertaciones sobre la culpa que Heidegger pueda presentar en Ser y Tiempo de las que el Derecho Penal, la Psicología (psicoanálisis) o la Antropología puedan llevar acabo? Lo que realmente se quiere saber al plantear tales cuestiones es, qué es lo que justifica tanto la prioridad como la idoneidad del tipo de análisis que queremos adoptar. En el parágrafo 10 de Ser y Tiempo encontramos respuesta a una de estas cuestiones. Hemos de entender que tanto la Psicología, la Antropología como la Biología padecen un déficit estructural en cuanto disciplinas por cuanto las mismas en el desarrollo de sus investigaciones parten de un presupuesto del que precisan todas ellas, independientemente de que lo que persigan estudiar sea eO ³+RPEUH´ R ³OD 9LGD´ 7RGDV HOODV SDUWHQ GH XQD FRQFHSFLyQ GH OR TXH es el ser, que ni justifican e incluso en muchos casos ni siquiera comprenden. Esto es lo que diferencia esencialmente a la analítica existenciaria de tales disciplinas, puesto que esta forma de investigación que en este texto se suscribe y con la que vamos a trabajar no da la espalda a esta cuestión, sino que por el contrario la problematiza y la confronta. (Q SDODEUDV GHO PLVPR +HLGHJJHU ³La fijación de los límites de la analítica existencial frente a la antropología, la psicología y la biología, se refiere fundamentalmente a la pregunta ontológica fundamental4 ´. La posición de la analítica existencial evidencia la necesidad del replanteamiento de la pregunta por el ser, por el sentido del mismo en general. En el abierto reconocimiento de tal necesidad, dicha postura ya puede de forma legitima señalar críticamente a aquellas disciplinas cuyos primeros principios, aunque necesitados de una respuesta a tal pregunta, ora obvian dicho tema ora la concepción de ser que tienen impide reconocer la genuina condición de uno de los entes que es-en- el-mundo, a saber, el Dasein. Pero hasta ahora solo hemos explicado por qué a nivel metodológico otros análisis son insuficientes en base al presupuesto más fundamental que subyace a la investigación que aquí desarrollamos, a saber la necesidad del replanteamiento de la pregunta por el ser.

La analítica existencial carece de tal déficit estructural ya no solo porque confronte la pregunta por el ser sino porque justifica el lugar desde donde intentará resolver el reto ontológico planteado. La tarea de la analítica existencial es el análisis del ente que somos cada vez nosotros, del ente que es-ahí, esto es, del Dasein. Heidegger apunta que lo que nos guía en la pregunta por el sentido del ser, es que de hecho los entes que cada uno de nosotros somos disponemos ya de una forma vaga e LPSUHFLVD GHO VHQWLGR GHO VHU 8WLOL]DQGR VXV PLVPDV SDODEUDV ³nos movemos desde siempre en una comprensión del ser5 ´. De ahí es donde emerge y brota la pregunta por el ser y la tendencia a su concepto. Hemos de reconocer por tanto este F aktum. La neblinosa comprensión del ser de la que siempre disponemos es un hecho que además de ser reconocido, debe ser aclarado. La pregunta ontológica preguntará al ente con respecto de su ser. Hay un ente señalado en el preguntar; justamente aquel al que se hace la pregunta misma. El filósofo parte de la diferencia ontológica entre ser y ente. Para él encontramos dos esferas, por un lado la óntica, la que se refiere a los entes intramundanos y por otro lado la ontológica, aquella que se refiere al ser de los entes o al ser en general. Para Heidegger lo ontológico siempre es previo a lo óntico, lo ontológico funda lo óntico. A partir de esta diferencia, Heidegger encuentra lo peculiar de un ente entre todos, un ente que no tiene la forma de los demás, un ente que somos cada vez nosotros, somos la morada de la comprensión del ser, un ente que se encuentra en una relación determinada con respecto a su ser, un ente que se pregunta por su ser, TXH VH OR FXHVWLRQD SRU HVR WDO \ FRPR QRV GLFH +HLGHJJHU PLVPR ³el Dasein es ontológico6 ´. La relación especial que el Dasein tiene con su ser es la de la comprensión del mismo y la de tener que ser su ser como suyo. El Dasein está abierto a su mismo ser. Lo que Heidegger nos dice aquí es que el Dasein no podría comprenderse en su ser si antes no tuviera una comprensión del ser en general, una pre-comprensión, el Dasein está siendo en una determinada comprensión del ser. Entonces, ¿Cómo es el Dasein? Siempre es bajo una determinada comprensión del ser. Nunca se es indiferente en términos onto-epistémicos, con respecto al ser, siempre se deviene en relación a éste, y esto es lo que Heidegger denominó como existencia. La existencia es el ser respecto al cual (como suyo propio) se puede comportar de esta o aquella manera y con respecto al cual se comporta de determinada manera. En síntesis, de todas estas aclaraciones se deduce que el Dasein detenta una primacía ontológica tal que justifica que la pregunta por el sentido del ser atraviese sus coordenadas, lo exponga y descubra en su totalidad.

Quede entonces explicada la diferencia sobre la analítica existencial y el planteamiento de otras disciplinas. Conociendo esta diferencia podemos entender ya que el hecho de iniciar una investigación de cualquier fenómeno referido a tal ente, a saber, el Dasein, como podría ser el fenómeno de la culpa, a partir de cualquiera de estas disciplinas, tendría como reprochable que todo lo ganado por ellas en su estudio carecería del fundamento ontológico exigible. Además estas disciplinas, a causa de su ceguera para con la problemática ontológica son incapaces de elaborar un estudio satisfactorio con respecto al ente DaVHLQ SXHVWR TXH QR UHSDUDQ HQ TXH ³el Dasein no es jamás accesible a la manera de algo que esta ahí, puesto que a su modo de ser le pertenece una forma peculiar de ser posible7 ´

Ahora bien, aunque ya no nos quepa duda de la relevante diferencia entre el análisis de la analítica existencial con respecto al de la Psicología, Antropología o Biología todavía nos queda justificar, la idoneidad de este planteamiento con respecto al concreto tema de la culpa. Para ello de nuevo acudimos a Ser y Tiempo, puesto que allí encontramos la razón fundamental que debe llevarnos a reconocer tanto la deficiencia de una perspectiva jurídica así como la incapacidad de un planteamiento meramente moral en aras a comprender la dimensión ontológica de la culpa.

¿Qué concepto de culpa es el que predomina de forma cotidiana? Se entiende la culpabilidad como aquel estado de deuda para con otro tras la lesión de alguno de los bienes que a éste en el momento de la lesión pertenecen, estén o no estén tales bienes recogidos dentro del marco de algún ordenamiento jurídico puesto que la lesión puede tener otra calificación aparte de la jurídica, como puede bien ser la calificación moral de dicha lesión. Cotidianamente es también entendido dicho estatus de culpabilidad como el estado en el que se encuentra un individuo por haber sido causa o fundamento de daño o lesión de otro ente que comparece o es con él en-el-mundo. A partir de dichas lesiones, atentados o daños ocasionados a entes que están o comparecen en el mundo, se suele entender que uno puede ³llegar- a- ser- culpable´, en la medida en que a causa de tales actos contrae con ellos una deuda por la que puede ser castigado. Este llegar-a-ser- culpable se entiende posible dentro de un sistema en el que ya existen una serie de exigencias que respetar. Pero en dicha mediana compresión de la culpa como, ³ser el fundamento de una deficiencia en la existencia del otro´ en base a la perpetración de un acto prohibido u omisión de un acto obligado, el origen o fundamento de dicha exigencia que sirve de parámetro medidor queda indeterminado. Cuando se dice que el ser culpable es un modo del Dasein al haber faltado a una exigencia moral o a una ley, dicha caracterización se evidencia problemática en la medida en que a la hora de determinar en qué consiste tal exigencia, la culpa se deduce o se reclama como en la comprensión cotidiana de esa adeudamiento para con otro ente que el Dasein contrae. ¿Cuál es el problema de dicha compresión? Que es ontológicamente deficiente por cuanWR WDO \ FRPR GLFH HO PLVPR +HLGHJJHU ³la culpabilidad vuelve a ser introducida en el ámbito del ocuparse como una liquidación de cuentas para satisfacer dichos derechos8 ´.

Lo que con esta frase nos quiere decir Heidegger es que la culpabilidad tal y como puede ser explicada por estas posiciones acaba siendo reducida a un mero fenómeno ontico ya que el Dasein se hace culpable en la medida en que es de un modo concreto en medio de su quehacer entre los entes, es culpable por haber actuado de una forma determinada entre los entes que comparecen. La culpa acaba siendo un transitorio modo del Dasein sobrevenido a partir del solícito coestar afanado con los demás entes. Pero lo que en este trabajo con la ayuda de Heidegger pretendemos demostrar es que tal comprensión además de insuficiente es la mera tergiversación del significado de la culpa. Lo que en el transcurso de las siguientes paginas se reivindicará cierto e intentará GHPRVWUDUVH HV TXH ³la aclaración del fenómeno de OD FXOSD « VROR SXHGH ORJUDUVH VL VH FRPSUHQGH OD LGHD GH ³ FXOSDEOH ´ D SDUWLU GHO PRGR GH VHU GHO 'DVHLQ 9 ´

Lo que parecía una sencilla justificación del concreto análisis que íbamos a suscribir a la hora de examinar y estudiar la culpa nos ha conducido prácticamente al núcleo basal de lo que va a constituir nuestro trabajo. Pero sin duda, a lo que ha contribuido este esclarecimiento metodológico es a constatar desde qué perspectiva nos prestamos al análisis de la culpa y por qué otras siguen siendo hoy inadecuadas como incapaces de alcanzar el fundamento de dicho fenómeno.

3. Un insuficiente análisis existencial

Habiendo explicitado las razones por las que un análisis existencial es el pertinente respecto a cualquier esfuerzo hermenéutico que se ocupe de la culpa, nos hemos identificado de forma absoluta con los presupuestos y tesis que Ser y Tiempo va exponiendo en el transcurso de su desarrollo. Tras aludir, que para esclarecer el fenómeno de la culpa se reconoce capital acudir al modo de ser del Dasein, ha llegado el momento de facilitar la interpretación existencial originaria de este ente y con ello demostrar así cómo explicar qué significa que el Dasein, como tal, qua Dasein, es culpable. En la honesta búsqueda de tal objetivo nos van a servir de guía las disquisiciones de los dos primeros capítulos de la segunda sección de Ser y Tiempo. Es de importancia señalar que justamente en esta parte de la obra, esto es, al comienzo de la segunda sección, +HLGHJJHU DILUPD FDWHJyULFDPHQWH TXH ³el análisis existencial del Dasein hecho hasta aquí no puede reivindicar para si la originariedad10 ´. En este trabajo nos seria imposible por cuestiones formales detenernos en cada una de las partes del análisis existencial realizado en la primera sección de Ser y Tiempo, pero resulta evidente que hemos de explicar cuanto menos las conclusiones de tal insuficiente análisis que no puede reclamar la originariedad mencionada.

El principal hallazgo con el que se cierra la primera sección de Ser y Tiempo es el cuidado (Sorge) como constitución fundamental del Dasein, fenómeno originario que confiere unidad a esta totalidad estructural (que despliega y constituye a la vez el Dasein, puesto que es el ser de este ente Dasein). Heidegger nos lo presenta bajo la VLJXLHQWH GHILQLFLyQ GHVSXpV GH YDULDV GLVTXLVLFLRQHV ³DQWLFLSDUVH-a-si-estando-ya- HQ«PHGLR GH´ (VWH WpUPLQR WLHQH XQ VHQWLGR RQWROyJLFR-existencial, es una totalidad existencial del todo estructural ontológico del Dasein. A la base del análisis del cuidado pone el fenómeno de la angustia. La angustia es una disposición afectiva, es decir, un encontrarse. Un encontrarse comprensor, capaz de ver la unidad a través de los elementos de la estructura. Todo aquel que se angustia no sabe ante qué lo hace. Lo que angustia no es nada concreto, es algo completamente indeterminado pero está ahí, sin embargo, en ninguna parte. En la angustia no se sabe qué hacer ni si quiera se quiere hacer nada, no se quiere desempeñar ningún cuidado. Por lo tanto todo conformarse pierde su significación, todo ente intramundano ya no significa. ¿Qué nos muestra esta perdida de sentido? La mundaneidad del mundo o el mundo en su mundaneidad (es lo mismo). Lo que nos abre la angustia es una sugerencia a reflexionar acerca de cómo es que puede haber entes intramundanos. En la angustia, en este encontrarse (sich befinden), se siente el Mundo como tal (en su mundaneidad). ¿Qué es lo que realmente angustia? Lo angustioso se identifica con aquello ante lo que se siente angustia y aquel

por quien se siente angustia. Lo que abre la angustia es lo que antes cerraba la caída, por eso la angustia le impide al Dasein la posibilidad de comprenderse en la ambigüedad de la caída. Pero ¿Qué es aquello o quién es aquel por quien se siente angustia? Por el ser-ahí en cuanto poder ser en el mundo. El fáctico estado de yecto es ante lo que se siente angustia. El ser-ahí existe fácticamente y este existir fáctico, este yecto ser en el mundo es aquello de lo que se tiene angustia. Citemos a Heidegger ya que él OR H[SRQH GLUHFWDPHQWH ³el ante-que de la angustia es el estar-en-el-mundo en condición de arrojado; aquello por lo que la angustia se angustia es el poder-estar-en- el-mundo11 ´. En definitiva lo que Heidegger ha descubierto es que la angustia nos muestra al Dasein como un estar-en-el-mundo fácticamente existente. De estos resultados es de donde Heidegger infiere que los caracteres ontológicos de este ente son la existencialidad, la facticidad y el estar-caído ¿Cómo debemos entonces caracterizar esta unidad? El Dasein comprende su ser como poder ser, como posibilidad. Este poder ser es lo que posibilita y articula que el Dasein sea en cada caso tal como es. El Dasein se confronta en cada caso con una posibilidad de sí mismo. Que el Dasein esté referido a su posibilidad, es decir, que el Dasein esté vuelto hacia el poder- ser tiene un significado ontológico, y no es otro que el Dasein ya se ha anticipado siempre a si mismo. El Dasein dice Heidegger, está más allá de si. Este anticiparse-a-sí tiene mayor relación con el mismo ser del Dasein que con la ocupación con los demás entes. Pero el hecho es que esta constitución refiere al todo del Dasein. El anticiparse-a-sí no es una estructura aislada sino que caracteriza al estar- en- el- mundo del Dasein. ¿Qué es este estar en-el-mundo? Esta estructura unitaria consta de tres elementos inseparables: el mundo, el quién y el ser-en. Heidegger nos dice que ser-en-el-mundo consiste en el ocuparse del Dasein de los entes intramundanos cuya forma de ser no es la del Dasein. El mundo del Dasein es aquel donde se dan útiles, se dan como útiles bajo la forma de ser del Dasein de la ocupación, de la cura. Por eso un útil no es posible como tal, como algo aislado. Un útil es posible en la medida en que le son intrínsecas una serie de relaciones y referencias. Tales referencias son constituyentes de su entidad como útil. Este útil le es al Dasein a-la-mano. Entendamos por útil todo aquello con lo que el Dasein se conforma al ocuparse de ello. Con respecto al ³quién´ de esta estructura, sépase que El-ser-en-el-mundo del Dasein es tal que es ser-ahí-con.

[...]


1 HEIDEGGER, M. Ser y Tiempo. Trotta. Madrid, 2009. Pág.302.

2 RICOEUR, Paul. Finitud y Culpabilidad. Taurus. Madrid, 1969. Libro 2.

3 MELENDO PARDOS, Mariano. Curso de Derecho Penal; Parte General. Dykinson. Madrid, 2011. Pág. 541

4 HEIDEGGER, M. Ser y Tiempo. Trotta. Madrid, 2009. Pág.67

5 Ibíd., Pág. 26.

6 Ibíd., Pág. 33.

7 Ibíd., Pág.265

8 Ibíd., Pág. 299.

9 Ibíd., Pág. 299

10 Ibíd., Pág.249

11 Ibíd., Pág.209.

Detalles

Páginas
28
Año
2013
ISBN (Ebook)
9783668275720
ISBN (Libro)
9783668275737
Tamaño de fichero
848 KB
Idioma
Español
No. de catálogo
v337612
Instituto / Universidad
University of Murcia – Facultad de Filosofia
Calificación
1,3
Etiqueta
Concepto de culpa Culpa en Heidegger Heidegger

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