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Los consumos culturales. Acercamientos teóricos y empíricos desde los jóvenes universitarios del oriente cubano

de Dr. Alicia de la C.Martinez Tena (Autor)

Trabajo de Investigación 2015 16 Páginas

Sociología - Niños y adolescentes

Extracto

Resumen:

La re-emergencia de los grupos juveniles en la vida social desde diferentes perspectivas, coloca nuevamente el tema como uno de los más abordados por las ciencias sociales.[1] Los consumos de los nuevos aparatos tecnológicos, constituyen retos a las instituciones de la cultura cubana y cuestionan, en gran medida, su gestión y nivel de creatividad, así como el funcionamiento de sus estructuras, pues, al menos en el oriente cubano, las ofertas no provocan altas afluencias de públicos. El artículo aborda algunos resultados de la investigación La juventud cubana entre los modelos de inclusión y exclusión sociocultural. Los consumos culturales en jóvenes universitarios del oriente cubano (2012-2014)[2], para conocer cómo impactan los consumos de los celulares, los sms y paquetes de entretenimiento en las dinámicas sociales de este grupo y los retos de la política cultural.

Palabras clave: juventud, consumos, inserción social

1.- Juventud e inserción social

La juventud puede ser definida como un estado o status, es decir como una posición social, a la que el joven se adscribe a partir de la edad. Esta posición en la estructura social se extiende a un modelo de comportamiento y una valoración, que parece convertirse en el comportamiento cultural de la actual sociedad, en la que ser joven constituye un valor positivo. P. Bourdieu asevera que la juventud es una construcción social y su clasificación por edad, sexo, ocupación, posición, vienen a ser siempre una forma de impo­ner limites, de producir un orden en el cual cada quien debe mantenerse, donde cada quien debe ocupar su lugar. (Bourdieu, 1990)

Para sistematizar en alguna medida los esfuerzos teóricos por delimitar el concepto de juventud, se referencian los nueve criterios que el investigador José Antonio Pérez Islas recoge en el Informe sobre jóvenes 1994-2000, del Instituto Mexicano de la Juventud, y que constituyen los elementos coincidentes de las definiciones más divulgadas en los medios académicos. Estos elementos son los siguientes: la juventud es un concepto relacional; es históricamente construido; es situacional; es representado; es cambiante; se produce en lo cotidiano; también se produce en lo imaginado; se construye en relaciones de poder; y es transitoria. Estas acepciones o acercamientos al concepto de juventud posibilitan constreñir sus alcances en las circunstancias histórico-culturales específicas donde los patrones de cambio social aluden también a las maneras en que los jóvenes se relacionan, reproducen sus modelos culturales y proyectos de vida.

No pocos autores hoy orientan su interpretación por un enfoque más integral para analizar a la juventud en su contexto y comprender la variada trama de relaciones que los signa como generación (Reguillo: 2000); (Domínguez 2003. 2008); (Feixa: 2006); (Urresti: 2008). Por otro lado, la integración sociocultural requiere, como condición, la creación de estructuras culturales de inserción social (instituciones, relaciones, grupos, espacios) que permitan la satisfacción de las necesidades básicas y el fomento de identidades juveniles. Lo apuntado nos conduce a mirar con mayor precisión el contexto en que hoy se desarrollan las prácticas juveniles para comprender la compleja trama de relaciones entre lo global – regional – nacional – local, que marca a los jóvenes como generación.

Cuestiones que van desde las de orden demográfico y que conforman sustantivas diferencias en cuanto a la magnitud numérica del sector joven, ya se trate de sociedades envejecidas, hasta los lugares donde mayor concentración de jóvenes con menos posibilidades de inserción social, condicionan una creciente diversidad juvenil (aspiraciones, accesos a la información y al trabajo, movilidad) que es la base de su también fuerte heterogeneidad de intereses y demandas.

Entre diciembre del 2010 y marzo del 2011 se levantó la Encuesta Nacional de Envejecimiento Poblacional (ONE-2011) en las 14 provincias del país, vigentes en ese momento, y el municipio especial Isla de la Juventud. Tuvo por tanto una representatividad nacional y la muestra fue diseñada de modo que también pudieran obtenerse resultados de igual calidad por regiones en las cuales se subdividió nuestro archipiélago. El contexto socio-demográfico que presenta el país es de un crecimiento poblacional muy bajo, con índices de fecundidad por debajo del nivel de reemplazo, baja mortalidad infantil, elevada esperanza de vida, y un saldo negativo de la migración externa. La combinación de estos factores ha afectado, no solo el tamaño y el ritmo de crecimiento de la población, sino también, su estructura por edades, dando lugar a un franco proceso de envejecimiento.

El acelerado ritmo de los actuales cambios a las que hoy nos enfrentamos impacta, los contextos en que se construyen y socializan las identidades juveniles. Son notorios para el oriente del país conflictos sociales más visibles y generales como las desiguales oportunidades de inserción social y acceso al consumo o los impactos al ambiente. Resulta evidente que esa heterogeneidad juvenil, fragmenta y complejiza sus prácticas de participación en el desarrollo cultural de nuestra sociedad. Amplios sectores juveniles se someten a los sentidos impuestos de aspirar a incluirse en la lógica del consumo cultural, otros perciben con escepticismo la posibilidad de generarse proyectos de vida inclusivos y un grupo ya significativo, se orienta a la construcción de alternativas para la (re)construcción de una sociabilidad diferente.

2.- La inserción de los jóvenes. Cifras que hablan

Diagnósticos realizados por el Centro de Estudios sobre la juventud (http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2012-04-14) revelan la existencia de un grupo poblacional muy heterogéneo, cambiante y provisto de inquietudes, cuestionamientos y proyectos de vida diversos. En todas las provincias fueron estudiados, a principios de 2011, cubanos de entre 15 y 29 años de edad. Con esa premisa, el Centro de Estudios sobre Juventud demarcó 3 etapas de desarrollo: los adolescentes (entre 15 y 19 años), los jóvenes (entre 20 y 24 años) y los adultos jóvenes (entre los 25 y los 29 años); con lo cual se refuerza la afirmación que en Cuba se consideran jóvenes las personas comprendidas entre 14 y 30 años. En lo que a inserción laboral y estudiantil, la información recientemente acopiada por el Centro de Estudios sobre Juventud registra un 50,2 por ciento de jóvenes trabajadores —una parte de ellos está estudiando—; mientras que un 32,5 por ciento representa a estudiantes. (http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2012-04-14) .En un análisis que tiene en cuenta las regiones del país, los especialistas apuntan que la mayor cantidad de personas que están trabajando, que están buscando trabajo por primera vez, que buscan trabajo por haberlo perdido, que estudian, que se ocupan de las tareas del hogar y que no estudian ni trabajan, pertenecen al oriente. De los jóvenes que estudian y trabajan, la mayor proporción se concentra en La Habana. Y la mayor parte de quienes poseen otra de las situaciones ocupacionales mencionadas, pertenecen al occidente de Cuba.

La población total en Cuba hasta el año 2012 es de 11 millones 163 934 habitantes, de ellos, 2,3 millones de jóvenes (alrededor de la quinta parte del total de la población), y el 76,8% de la población vive en la ciudad. Al igual que la población en su conjunto, se concentran en la zona urbana; el 74,2% para los jóvenes y 75,4% para la población total. La proporción de jóvenes en el total alcanza su valor más elevado en Guantánamo con 22,9 por ciento y el más bajo en Villa Clara con 18,6 por ciento (ONE, 2014).

La Oficina Nacional de Estadística precisa que el mayor número de matriculados del país es en ciencias médicas con un total de 118.914 estudiantes, en cursos diurnos o por encuentros. De acuerdo con datos oficiales, la población universitaria cubana alcanzó su cifra más alta en el curso 2008-2009, con 711.000 estudiantes, de los que más del 80 %por ciento ingresó mediante cursos específicos y no diurnos en carreras de Ciencias Sociales y Humanísticas. Cuba, ha superado la cifra de más de un millón de graduados universitarios, como resultado de las políticas de la Revolución durante décadas para formar profesionales en cursos diurnos y otros programas. (Oficina Nacional de Estadística e Información, Edición 2011)

[...]


[1] Las investigaciones sobre la juventud en Cuba, su lugar, papel y proyecciones cobran relevancia dentro de los debates que hoy se suscitan en las ciencias sociales cubanas. Las actuales condiciones en la que se desarrolla el proyecto social cubano, invita pensar los escenarios en que se produce el proceso de inserción de la juventud. Una de las instituciones que lidera las investigaciones es el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas que brinda importantes resultados, válidos para las reflexiones que son apuntadas en el presente artículo.

[2] Parte de los resultados obtenidos del proyecto se encuentran disponible en el observatorio cultural de la Universidad de Oriente. Se agradece la participación de los estudiantes del 5to. Año de la carrera de Licenciatura en Historia, de la Facultad de Ciencias Sociales.

Detalles

Páginas
16
Año
2015
ISBN (Ebook)
9783668023659
ISBN (Libro)
9783668023666
Tamaño de fichero
394 KB
Idioma
Español
No. de catálogo
v304159
Instituto / Universidad
Universidad de Oriente in Santiago de Cuba – Faculty of Social Sciences
Calificación
Etiqueta
juventud consumos inserción social

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