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Ética Deportiva. Actitud de los Estudiantes Universitarios ante los Valores Éticos

Tesis de Maestría 2008 101 Páginas

Didáctica - Deporte, Pedagogía deportiva

Extracto

INDICE

INTRODUCCION

CAPÍTULO I. SITUACIÓN PROBLEMÁTICA
PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
JUSTIFICACIÓN
OBJETIVOS
METODOLOGIA

CAPITULO II. LAS ACTITUDES Y SUS COMPONENTES
ACTITUD
COMPONENTE COGNITIVO
COMPONENTE AFECTIVO
COMPONENTE CONDUCTUAL
MEDICIÓN DE ACTITUDES

CAPITULO III. LA ETICA
¿QUE ES LA ETICA?
ETICA vs. MORAL
LOS VALORES
ETICA DEPORTIVA
ENEMIGOS DE LA ETICA

CAPITULO IV. DEPORTE FORMATIVO
SALUD, EJERCICIO, DEPORTE Y RECREACIÓN
DEPORTE FORMATIVO EN VALORES ÉTICOS
CÓDIGOS DE ÉTICA DEPORTIVA

CAPITULO V. RESULTADOS
CONCLUSIONES

ANEXO

APARATO CRÍTICO

BIBLIOGRAFIA

INTRODUCCION

El deporte considerado como uno de los fenómenos sociológicos mas importantes y de mayor presencia en el siglo XX y como uno de los fenómenos universales culturales de mayor vigencia que estará presente en el siglo XXI, está supeditado a los cambios en la sociedad, siendo éste el producto de una cultura, de una civilización o incluso de una ideología (1).

Estos cambios, en muchos casos, mal entendidos por parte de la población en general ya sea por falta de conocimiento o mal entendimiento de los mismos, lleva a parámetros de vida que no corresponden a los modelos sociales que permitan tener una armonía en común en gran medida por la falta de valores éticos, los cuales deben estar presentes en todo momento para lograr una sociedad mas integral y sin tantos antivalores que actualmente se viven en forma de hedonismos, nihilismos, violencia, competencia desleal, abusos de poder, actitudes antiecológicas y xenofobia , siendo éstas solo algunas de las actitudes practicadas por parte de algunos miembros de la sociedad las cuales llevan a estándares de vida desiguales y sin ninguna congruencia humana.

Desafortunadamente el deporte que no permite el desarrollo de las aptitudes motrices y psicomotrices, en relación con los aspectos afectivos, cognitivos y sociales de la personalidad del individuo (6) puede fomentar que estos antivalores y consecuencias de los mismos hayan crecido de manera importante junto con la pobre educación de valores éticos que se dan en la familia actualmente (2) y peor aún por la falta de congruencia por parte de algunos entrenadores que no entienden el potencial favorable que tiene la ética y la práctica deportiva en conjunto cuando es adecuadamente transmitida (3) desde el deporte escolar hasta el universitario, basado en códigos deontológicos que pueden ser la herramienta fundamental para conseguir una formación integral, evitando que la práctica deportiva se convierta en un medio quebradizo y peligroso si solo se centra en modelos profesionalizados de competencia sin fundamentarse como un modelo preventivo y socializador (1).

En la actualidad existen órganos que se dedican al estudio de estos temas que exhortan a que se investigue con más profundidad la potenciación de los contenidos de ética y transmisión de valores a través del deporte, tal como lo hace “El Observatorio del Racismo y la Violencia en el Deporte” en España, el cual fue generado en la sede del Consejo Superior de Deportes, que tiene entre otros fines la defensa de valores éticos del deporte (4).

El interés de estudiar universitarios deportistas es verificar la formación en las cuatro dimensiones que se pueden mejorar con el deporte, las cuales son, biológica, psicológica, social y espiritual y si estas servirán como formadoras de personas íntegras socialmente en sus tres estructuras funcionales: biomotrices, psicomotrices y sociomotrices (7) y que no tengan solo la visión mal entendida del deporte como mera competencia sin un trasfondo formativo de valores éticos.

Considerando que nos encontramos ante la dificultad de una evaluación objetiva, se tomará como parámetro de medida la actitud que tiene el estudiante ante los valores éticos adquiridos por el deporte. Según Newcomb, dentro de las sociedades y dentro de los grupos que existen en cada sociedad, la mayoría de los valores se comparten. Es por esto que es interesante observar si el haber compartido algunas experiencias con otras personas, hacen que ciertas actitudes sean similares. Existen múltiples definiciones de actitud siendo la más aceptada la de Allport: “La actitud consiste en un estado mental y neural de disposición organizado a través de la experiencia que ejerce una influencia directiva o dinámica sobre la conducta del individuo ante todos los objetos y situaciones con los que se relaciona” (9).

Las actitudes son aprendidas. En consecuencia pueden ser diferenciadas de los motivos biosociales como el hambre, la sed y el sexo, que no son aprendidas. Las actitudes tienden a permanecer bastante estables con el tiempo. Estas son dirigidas siempre hacia un objeto o idea particular. Las actitudes raras veces son asunto individual; generalmente son tomadas de grupos a los que debemos nuestra mayor simpatía. Se componen de 3 elementos: lo que piensa (componente cognitivo), lo que siente (componente emocional) y su tendencia a manifestar los pensamientos y emociones (componente conductual) (10).

De ahí que, consideramos, que el conocer cuál es la actitud del deportista ante los valores éticos, sea una forma adecuada de lograr los objetivos que se plantean en este trabajo.

CAPÍTULO I. SITUACIÓN PROBLEMÁTICA

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

En la actualidad el gran problema que existe en la sociedad es la pobre adquisición y aplicación de valores éticos en general.

Por lo tanto el interés de verificar si el deporte es formador de valores éticos que sean llevados a la vida extra universitaria y académica de los universitarios

El interés de esta investigación es determinar en forma positiva o negativa si el deporte universitario es capaz a través de su práctica y enseñanza lograr arraigar en los universitarios un gran bagaje de valores éticos, siendo estos la base, junto con su formación teórico – práctica de una congruencia plena de sus actividades profesionales.

De lo anterior nos hacemos el siguiente planteamiento del problema:

¿Cuál es la actitud de los deportistas universitarios ante los valores éticos?

JUSTIFICACIÓN

El interés de esta investigación como gestor deportivo, es determinar en forma positiva o negativa si el deporte universitario es capaz a través de su práctica y enseñanza lograr arraigar en los universitarios un gran bagaje de valores éticos, siendo estos la base, junto con su formación teórico – práctica, de una congruencia plena de sus actividades profesionales.

Existe poca información en la literatura sobre el tema y se pretende ampliar las perspectivas del tema en cuestión, al determinar los puntos anteriores se podrá explicar el por qué de la aplicación o la no aplicación de valores éticos obtenidos a través de una disciplina deportiva a la vida extradeportiva arraigados y formados en el deporte universitario.

Una forma de obtener información es la evaluación de la actitud que los estudiantes universitarios adquieren ante su vida diaria basándose en los valores adquiridos durante su aprendizaje y práctica deportiva, considerando que la actitud es un punto de llegada en la construcción de un punto de vista, una recapitulación de la experiencia precedente y el indagar en torno a ella nos aporta indicios profundos del cómo se ha desplegado la experiencia: más o menos reflexiva, más o menos orientada a la elaboración del conocimiento (8).

De ahí que, surge nuestro interés por aproximarnos a su medición.

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL

Describir la actitud de los estudiantes universitarios ante los valores éticos.

OBJETIVOS ESPECIFICOS

Construir y validar un instrumento de medición que permita explorar la actitud de los estudiantes universitarios ante los valores éticos obtenidos por la práctica del deporte.

HIPOTESIS

La actitud de los estudiantes universitarios ante los valores éticos, los conocen pero no los practican.

METODOLOGIA

TIPO DE ESTUDIO

Encuesta descriptiva.

Estudio de tipo transversal.

INSTRUMENTO DE EVALUACION

Para explorar la actitud de los estudiantes universitarios se elaboró un instrumento relacionado con los valores éticos que se supone se obtienen a través del deporte.

ELABORACION DEL INSTRUMENTO:

El instrumento se elaboró con base en ítems que se relacionarán con los diferentes aspectos a evaluar:

1. Aspecto afectivo: se relaciona con el sentimiento de simpatía o antipatía, respecto del objeto de actitud.
2. Cognitivo: se refiere a las ideas o información que tiene un individuo respecto del objeto de actitud.
3. Conductual: indica el comportamiento del individuo respecto del objeto de actitud

CONSTRUCCION DEL CUESTIONARIO

Se realizó con base en una escala aditiva tipo Likert. El número de ítems suele oscilar entre 15 y 30.

La escala de Likert (10,43) es una escala ordinal y como tal no mide en cuánto es más favorable o desfavorable una actitud, es decir que si una persona obtiene una puntuación de 60 puntos en una escala, no significa esto que su actitud hacia el fenómeno medido sea doble que la de otro individuo que obtenga 30 puntos, pero sí nos informa que el que obtiene 60 puntos tiene una actitud más favorable que el que tiene 30, de la misma forma que 40°C no son el doble de 20°C pero sí indican una temperatura más alta.

A pesar de esta limitación, la escala Likert tiene la ventaja de que es fácil de construir y de aplicar, y, además, proporciona una buena base para una primera ordenación de los individuos en la característica que se mide.

La construcción de esta escala comporta los siguientes pasos:

1º) Se elaboran una larga serie de ítems relacionados con la actitud que queremos medir y se seleccionan, aquellos que expresan una posición claramente favorable o desfavorable (realizado por los expertos).

Se partió de una colección de 80 a 100 ítems para construir una escala de 15 a 30 ítems.

2º) Se seleccionó un grupo de sujetos similar a aquél al que piensa aplicarse la escala. Estos respondieron, eligiendo en cada ítem la alternativa que mejor describió su posición personal. Piloteo del cuestionario.

3º) Las respuestas a cada ítem reciben puntuaciones más altas cuanto más favorables son a la actitud, dándose a cada sujeto la suma total de las puntuaciones obtenidas.

Las opciones de respuesta utilizadas serán:

(1) Totalmente de acuerdo.
(2) Totalmente en desacuerdo.
(3) Ni de acuerdo ni en desacuerdo.

4º) Para asegurar la precisión de la escala, se selecciona el 25 % de los sujetos con puntuación más alta y el 25 % con puntuaciones más baja, y se escogen los ítems que discriminan a los sujetos de estos dos grupos, es decir, aquellos con mayor diferencia de puntuaciones medias entre ambos grupos.

5º) Para asegurar la fiabilidad por consistencia interna, se halla la correlación entre la puntuación total y la puntuación de cada ítem para todos los individuos, seleccionándose los ítems con coeficiente más alto.

6º) Con los criterios anteriores de precisión y fiabilidad se selecciona el número de ítems deseado para la escala. Para asegurar la validez del contenido, aproximadamente la mitad de los ítems deben expresar posición favorable y desfavorable la otra mitad.

En ciertos casos, para obligar a los individuos a definir su posición de forma más clara, se puede suprimir la respuesta "indeciso".

VALIDACIÓN

Para darle validez de contenido y de constructo se llevaron a cabo dos fases:

1. Se realizó la evaluación del cuestionario por una ronda de expertos, en este caso se tuvo la participación del:

Maestro Jaime Ponce tiene estudios a nivel licenciatura en Teología y Filosofía así como estudios a nivel maestría en el campo de la Bioética y Ciencias de la Familia.

Doctor Raúl García Miranda tiene una formación como Médico Cirujano, Maestría en Medicina del Deporte, Maestría en Investigación Clínica y estudios en Teología y Moral Cristiana.

Ambos expertos determinaron cuáles de los ítems resultaban útiles y cuáles no.

2. Se aplicó una prueba piloto con estudiantes que forman parte de la selección de fútbol soccer de la Universidad de La Salle Bajío.

APLICACIÓN DEL CUESTIONARIO

PRUEBA PILOTO.

Se tomó el 10% del total de estudiantes universitarios que tuvieran como práctica deportiva el fútbol sóccer y que reunieron los siguientes criterios de selección:

CRITERIOS DE INCLUSION

1. Ambos géneros.
2. De 18 a 23 años de edad.
3. Que pertenezcan como seleccionados a un equipo de Fútbol
4. Que acepten participar en el estudio.

CRITERIOS DE NO INCLUSION

1. Seleccionados que no sean estudiantes universitarios.

CRITERIOS DE ELIMINACION

1. Aquéllos que presenten el cuestionario incompleto.

El cuestionario se aplicó directamente a cada uno de los participantes. Se hizo una invitación abierta y se incluyeron 26 integrantes de la selección.

El cuestionario fue siempre aplicado por la misma persona en entrevista directa.

ANÁLISIS ESTADÍSTICO

Se realizó con estadística descriptiva, con medidas de tendencia central y dispersión.

Estadística inferencial: prueba de Kuder-Ridhardson para dar validez al cuestionario aplicado.

Los datos se capturaron en programa Excel y se analizaron mediante el programa estadístico STATISTICA, versión 6.

ANALISIS DE LOS RESULTADOS EN RELACIÓN CON EL MARCO TEÓRICO

ESTUDIO EXPLORATORIO:

Al examinar un problema con poca investigación después de revisar la literatura, se encontró que no hay grandes guías determinadas sobre el tema y el interés de mi parte de ampliar nuevas perspectivas del tema en cuestión.

ESTUDIO DESCRIPTIVO:

Como segundo punto en la tesis se buscó especificar las características y perfiles de la actitud ante los valores éticos a través de una recolección de datos que se validaron a través de una medición estadística para las variables de interés y de esta forma poder describir los resultados de una manera cuantitativa.

CAPITULO II. LAS ACTITUDES Y SUS COMPONENTES

El deporte considerado como uno de los fenómenos sociológicos mas importantes y de mayor presencia en el siglo XX y como uno de los universales culturales de mayor vigencia que estará presente en el siglo XXI, está supeditado a los cambios en la sociedad, siendo éste el producto de una cultura, de una civilización o incluso de una ideología (1).

Estos cambios ,en muchos casos, mal entendidos por parte de la población en general ya sea por falta de conocimiento o mal entendimiento de los mismos, lleva a parámetros de vida que no corresponden a los modelos sociales que permitan tener una armonía en común en gran medida por la falta de valores éticos, los cuales deben estar presentes en todo momento para lograr una sociedad mas integral y sin tantos antivalores que actualmente se viven en forma de hedonismos, nihilismos, violencia, competencia desleal, abusos de poder, actitudes antiecológicas, xenofobia , siendo estas solo algunas de las actitudes realizadas por parte de algunos miembros de la sociedad las cuales llevan a estándares de vida desiguales y sin ninguna congruencia humana.

Desafortunadamente el deporte mal llevado ha fomentado que estos antivalores y consecuencias de los mismos hayan crecido de manera importante junto con la pobre educación de valores éticos que se dan en la familia actualmente (2) y peor aún por la falta de congruencia por parte de algunos entrenadores que no entienden el potencial favorable que tiene la ética y la práctica deportiva en conjunto cuando es adecuadamente transmitida (3) desde el deporte escolar hasta el universitario basada en códigos deontológicos que pueden ser la herramienta fundamental para conseguir una formación integral, evitando que la práctica deportiva se convierta en un medio quebradizo y peligroso, si solo se centra en competencia sin fundamentarse como un modelo preventivo y socializador (1). Se han realizado estudios en los que se ha demostrado que no hay diferencias significativas entre el desarrollo moral entre los participantes en los diferentes tipos de deportes, formas de participación y años de experiencia en el deporte (11). Se piensa que a mayor educación se esperaría mayor juicio moral, es aparente que el desarrollo moral en el deporte está relacionado con la edad y la educación (11). De igual manera existen estudios analizando las funciones prosociales y antisociales en el deporte, concluyéndose que existen variables que determinan la identidad moral en los deportistas con influencia en dichas funciones (12)

En la actualidad existen órganos que se dedican al estudio de estos temas y los cuales exhortan a que se investigue más a profundidad la potenciación de los contenidos de ética y transmisión de valores a través del deporte, tal como lo hace “El Observatorio del Racismo y la Violencia en el Deporte” en España, el cual fue generado en la sede del Consejo Superior de Deportes, que tiene entre otros fines la defensa de valores éticos del deporte (4).

Teniendo esto como base y conociendo que uno de los escapes de la sociedad actual es la práctica deportiva en todos los niveles y los déficit del hombre contemporáneo no se encuentran ni en la cantidad de información, ni el grado de desarrollo de habilidades, si no sus carencias fundamentales se sitúan en el sentido y funcionalidad de sus adquisiciones y en el valor ético de las actitudes formadas (5). Otro aspecto es el compromiso adquirido frente al deporte, se ha demostrado que la autodeterminación es un gran punto de apoyo para el compromiso adquirido hacia el deporte, mientras que una baja autodeterminación reduce dicho compromiso, lo que puede repercutir en los valores éticos estudiados (13)

ACTITUD

Tomando en cuenta que lo que se pretende evaluar resulta bastante complejo y subjetivo, consideramos que la mejor forma de determinarlo y medirlo sería a través de la medición de la actitud, por lo que me referiré a aspectos generales sobre este tema:

El concepto de actitud puede precisarse como una disposición psicológica personal que implica la valoración, positiva o negativa, de un objeto, mediante respuestas explícitas o implícitas, que contienen a la vez elementos cognitivos, afectivos y de conducta (9). En suma, el concepto de actitud, cuyo componente principal es la valoración afectiva de un objeto, del que también forma parte su conocimiento, establece mejor el tipo de saberes propios de los temas.

Además, la propuesta de utilizar la noción de actitud está en sintonía con la propuesta más general de buscar los constructos elaborados en otras áreas de investigación, en particular la psicología social, como respuesta para evitar los graves problemas metodológicos de validez y fiabilidad que aparecen en la investigación propia de la didáctica de las ciencias (14).

La actitud posee tres componentes (15)

a) Cognoscitivo, es decir las creencias que se tienen acerca de un objeto.
b) Emocional o afectivo, se refiere a las emociones o sentimientos ligados al objeto de la actitud.
c) Tendencia a la acción, considera en los sentimientos de una persona sobre cómo ella y los otros deberían actuar hacia el objeto de la actitud y/o su comportamiento real hacia dicho objeto.

COMPONENTE COGNITIVO

En tanto las actitudes son consideradas como mediadores entre un estímulo y un comportamiento o respuesta, son consideradas también como un proceso cognitivo ya que necesariamente forman parte de un proceso que incluye la selección, codificación e interpretación de la información proveniente del estímulo.

Por otro lado, ya se ha mencionado que las actitudes existen en relación con una situación u objeto determinado. Para que esto sea posible se requiere de la existencia de una representación cognoscitiva de dicha situación u objeto. Las creencias, el conocimiento de los objetos, las experiencias previas que se almacenan en memoria, son algunos de los componentes cognoscitivos que constituyen una actitud.

El componente cognoscitivo es referido como la categoría conceptual de objetos o sucesos a los que se dirige la actitud. Es decir, este componente define al objeto de la actitud, especificando los objetos, personas o eventos a los que la actitud es dirigida. El concepto de la actitud puede ser una persona en concreto, miembros de una clase social, grupos o instituciones, pero también puede tratarse de una abstracción inteligible (honradez, muerte, enfermedad, etc.). El elemento cognoscitivo es a menudo conocido como las creencias y valores de una persona.

COMPONENTE AFECTIVO

Este componente es definido como el sentimiento a favor o en contra de un determinado objeto social considerado por autores como el único componente característico de las actitudes. Pero también como el más enraizado y el que más se resiste al cambio.

Las actitudes se distinguen de las creencias y opiniones, las cuales algunas veces integran una actitud provocando reacciones afectivas ya sean positivas o negativas hacia un objeto, es decir, las creencias y opiniones comprenden solamente un nivel cognoscitivo de la conducta humana. En tanto interactúan los componentes cognoscitivos y afectivos dan la posibilidad de ir conformando lo que el término actitud significa. Señalan que el elemento afectivo en las actitudes incluye los sentimientos y emociones que acompañan a una creencia o idea nuclear.

Una de las ideas básicas en el análisis de las fuerzas que dirigen la conducta humana es el concepto de hedonismo, es decir, la búsqueda de placer y su opuesto: la evitación del dolor. Este principio de alguna manera matiza la referencia emotiva general asociada a una actitud. De este modo, la actitud puede contener sentimientos positivos, favorables o placenteros; o negativos desfavorables o dolorosos.

En síntesis, el componente afectivo de una actitud, se refiere al sentimiento ya sea en pro o en contra de un objeto o situación social para lo cual es necesario que exista un componente cognoscitivo.

COMPONENTE CONDUCTUAL

Se refiere a la acción patente, a las expresiones verbales, lo concerniente a la conducta en sí. Las actitudes son la propia fuerza motivadora de la acción y en general la tendencia de los autores que se han venido revisando en el presente capítulo es la de sostener que el componente conductual es el resultado de la interacción entre los componentes cognoscitivo y afectivo, y aún más que ambos componentes tenderán a la congruencia.

Hasta este momento, se ha venido especificando que las actitudes están constituidas por lo que las personas piensan y sienten respecto de un objeto-estímulo, así como también a la manera en que se da vida a ese sentimiento y pensamiento por medio de la acción.

El elemento conductual entonces se conoce como la predisposición o tendencia general hacia la acción en una dirección predicha. Este componente está directamente relacionado con el componente afectivo, así los sentimientos positivos tienden a generar disposiciones en las personas para entablar un contacto más estrecho y una experiencia prolongada con el objeto de la actitud y los sentimientos negativos que implican tendencias de escape o evasión con el objeto de aumentar la distancia entre la persona o el objeto de la actitud.

Otros autores se refieren a la importancia de cada componente durante el desarrollo de un individuo y dice que durante la niñez, especialmente en el momento en que las actitudes están siendo aprendidas, los tres componentes son muy importantes. Poco a poco el niño va integrando sus actitudes y tiende a practicar selectivamente lo que ve y aprende, por lo que el componente cognoscitivo cobra más fuerza, sin embargo las actitudes de un alto componente afectivo, se resisten a ser influenciadas por nuevas informaciones y conocimientos intelectuales puros.

En algunas ocasiones, existe, una relación inestable entre los componentes de la actitud, pero la tendencia general es la de mantener una relación estable entre ellos. (16, 17, 18,19)

MEDICIÓN DE ACTITUDES

¿Cómo se pueden medir? Al igual que cualquier objeto, un ser humano es susceptible de medición: se le puede medir la estatura, el peso, la temperatura corporal e incluso la personalidad. Por lo que es evidente, que para cada una de las dimensiones a medir se necesita un instrumento específico capaz de lograrlo. Así, si se quiere medir una actitud se debe diseñar un instrumento que mida precisamente eso: actitudes. Ahora bien, puesto que las actitudes no son susceptibles de observación directa, su existencia e intensidad deben inferirse de lo que puede ser observado. En consecuencia, se deben elegir conductas que sean aceptables como base de inferencia de las actitudes.

Se mencionan cinco bases de inferencias de actitudes:

a) Informes de uno mismo sobre creencias, sentimientos y conductas.
b) Observación de conducta manifiesta.
c) Reacción a estímulos parcialmente estructurados o interpretación de ellos, cuando implican al objeto de la actitud.
d) Realización de tareas objetivas en que intervenga el objeto de la actitud.
e) Reacciones fisiológicas al objeto de la actitud o a sus representaciones.

Cualquier expresión conductual que refleje o manifieste las cogniciones del individuo, particularmente sus creencias evaluativas con respecto a un objeto, puede servir como base de inferencia de la actitud. De manera análoga, cualquier expresión conductual que manifieste una emoción puede ser importante para hacer inferencias. Las manifestaciones conductuales que revelan la disposición del individuo de actuar hacia un objeto (ya sea positiva o negativamente) también pueden usarse como bases provisionales de inferencia con respecto a la actitud.

Lo ideal sería inferir una actitud con base en diversos indicadores: al utilizar diferentes métodos o instrumentos para medir los componentes cognitivo, afectivo y conductual de la actitud hacia un determinado objeto, se conseguirá una convergencia de información, es decir, una confirmación o diferentes procedimientos de medición (20)

Sin embargo, el medir una actitud de las tres maneras expuestas en el párrafo anterior, es un procedimiento largo y costoso, por lo que históricamente, la medición de las actitudes se ha confiado casi en forma exclusiva al uso de información sobre sí mismo de creencias, sentimientos y conductas del individuo hacia un objeto de actitud, haciéndose caso omiso de las múltiples características de las manifestaciones de las actitudes personales (21)

Algunos autores piensan que el método que se vale del papel y lápiz ofrece ciertos inconvenientes, pero debido a que permite reunir mucha información en poco tiempo y a que los instrumentos pueden ser elaborados y perfeccionados, los psicólogos sociales lo utilizan más que otros métodos de inferencia de actitudes. Además, los resultados obtenidos con el procedimiento de anotación escrita tienen la ventaja de que se analizan con más facilidad por medio de la estadística.

Se ha señalado que es difícil observar de modo directo y sistemático los actos de un individuo, aunque algunas veces esa sea la única manera de determinar la importancia que una actitud tiene para una persona. Por lo general, es más fácil y también más eficaz basar estos juicios en las declaraciones verbales (escritas u orales) del individuo. Esto puede llevarse a cabo por medio de entrevistas, aunque es más eficaz y se obtiene mayor precisión valiéndose de escalas y cuestionarios escritos. (22)

Casi todas las escalas de actitudes están constituidas por frases, afirmaciones o proposiciones frente a las cuales los interrogados indican, de un modo y otro, su acuerdo (aceptación o aprobación), o su desacuerdo (rechazo o desaprobación). El propósito de una escala de actitudes es el de asignar a un individuo un valor numérico en algún punto entre los dos extremos.

La opinión es la expresión verbal de la actitud. Sin embargo, cuando se usa una opinión como índice de actitud hay que tener en mente la posibilidad de que el individuo pueda modificar la expresión de éstas por razones de cortesía, especialmente en situaciones donde la expresión franca de la actitud puede no ser bien recibida. Lo anterior ha conducido a la idea de que por encima de lo que dice, la acción de un individuo es un índice más seguro de su actitud. Pero sus acciones también pueden ser distorsiones de su actitud. Por consiguiente, se deben usar las opiniones u otras formas de acción, como simples índices de actitud. Debe reconocerse que puede existir cierta discrepancia entre la opinión o acción manifiesta, que usamos como índice, y la actitud que inferimos de tal índice. Pero esta discrepancia entre el índice y la verdad es universal. La verdad se infiere solamente por la consistencia relativa de los diferentes índices ya que nunca se conoce de modo directo (23,24).

Lo que se puede hacer con una escala de este tipo, es medir la actitud expresada, con la comprensión plena de que el sujeto puede estar escondiendo conscientemente su verdadera actitud o que la presión social de la situación le ha hecho creer realmente lo que está expresado, ya que como se ha indicado anteriormente, se puede medir la actitud del sujeto según sea expresada por la aceptación o rechazo de opiniones. Pero este enunciado no significa que ese sujeto necesariamente actuará conforme a las opiniones que haya apoyado. Aun así, es de interés saber lo que las personas dicen que creen, aunque su conducta sea inconsistente con las actitudes expresadas (25,26)

[...]

Detalles

Páginas
101
Año
2008
ISBN (Ebook)
9783668024908
ISBN (Libro)
9783668024915
Tamaño de fichero
648 KB
Idioma
Español
No. de catálogo
v302631
Calificación
Etiqueta
deportiva actitud estudiantes universitarios valores

Autor

Anterior

Título: Ética Deportiva. Actitud de los Estudiantes Universitarios ante los Valores Éticos