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Anfertigung einer kommentierten Übersetzung von Auszügen des Buchs "Hay vida después de la crisis" von José Carlos Díez (2013)

Bachelorarbeit 2014 63 Seiten

Dolmetschen / Übersetzen

Leseprobe

Inhaltsverzeichnis

1. Vorwort

2. Aufgabenstellung

3. Ausgangstext

4. Ausgangstextanalyse
4.1 Thematische Dimension
4.1.1 Thematische Dimension (Buch)
4.1.2 Thematische Dimension (Kapitel 1)
4.2 Situative Dimension
4.2.1 Präsuppositionen
4.3 Funktionale Dimension
4.4 Sprachliche Dimension
4.4.1 Lexik/Terminologie
4.4.2 Syntax
4.4.3 Isotopie
4.4.4 Tempora
4.4.5 Textsortenspezifische Merkmale
4.4.6 Rhetorische Mittel
4.5 Intertextuelle Dimension
4.6 Zwischenfazit

5. Kommentierte Übersetzung

6. Zusatzaufgabe: Adaption des Buchrückentexts
6.1 Buchrückentext - AT
6.2 Adaption des Buchrückentexts - ZT

7. Übersetzungsprobleme und Lösungen

8. Schlusswort

9. Literaturverzeichnis
9.1 Literaturquellen
9.2 Internetdokumente
9.3 Nachschlagewerke
9.4 Paralleltexte

10. Abbildungsverzeichnis

1. Vorwort

Der Gegenstand der vorliegenden Abschlussarbeit im Studiengang Internationale Kommu- nikation und Übersetzen am Institut für Übersetzungswissenschaft und Fachkommunikation der Universität Hildesheim ist eine kommentierte Übersetzung von Auszügen des Buchs „Hay vida después de la crisis“ des spanischen Ökonomen José Carlos Díez (2013). Bei der Auswahl des Ausgangstexts war es mir wichtig, nicht nur einen persönlichen Bezug, sondern auch einen möglichst weitreichenden Nutzen für meinen zukünftigen universitären Werdegang zu haben. Im Rahmen meines Studiums an der Universität Hildesheim hatte ich die Möglichkeit, zwei Semester an einer spanischen Universität zu studieren und bekam per- sönlich die dortigen Auswirkungen der gegenwärtigen Finanzkrise zu spüren. Dieses persön- liche Erlebnis hat mich im letzten Jahr zum Erwerb dieses spanischen Buchs motiviert, wes- halb ich die nachstehende Übersetzungsarbeit als besondere Herausforderung betrachte. Dazu wird der Ausgangstext auf den kommenden Seiten zunächst abgebildet. Im Anschluss daran folgt eine ausführliche, übersetzungsrelevante Textanalyse, welche in Anlehnung an das Modell von Kirsten Adamzik (2010) durchgeführt wird. Gemäß Aufgabenstellung folgt die Übersetzung des Ausgangstexts in die Zielsprache, inklusive Kommentaren zu einzelnen Übersetzungsentscheidungen. Zusätzlich wünscht der (fiktive) Auftraggeber eine Adaption des Buchrückentexts, welcher in Bezug auf die im Rahmen der Textanalyse gewonnenen Ergebnisse auf das Zielpublikum ausgerichtet wird. Schließlich folgen die Übersetzungspro- bleme und meine Lösungen.

Den Abschluss dieser Arbeit bildet ein rückblickendes Fazit, in dem ich sowohl die besprochenen Analyseergebnisse als auch allgemeine Schwierigkeiten hinsichtlich der Ausgangstextthematik kurz und knapp aufgreifen möchte.

Es sei an dieser Stelle erwähnt, dass ich häufig verwendete Begriffe wie Ausgangstext, Zieltext, Ausgangssprache sowie Zielsprache aus Gründen der besseren Lesbarkeit abkürze. Die genannten Begriffe werden auf den kommenden Seiten wie folgt abgekürzt:

Ausgangstext AT,

Zieltext ZT,

Ausgangssprache AS,

Zielsprache ZS.

2. Aufgabenstellung

Roland Bachmann, April 2014

Abbildung in dieser Leseprobe nicht enthalten

1. Der vorliegende Text (= Buch) soll für den Vervuert-Verlag, Frankfurt/Main übersetzt werden. Fiktives Erscheinungsdatum ist 2013.

2. Analysieren Sie den vorliegenden Text hinsichtlich seiner

- situativen Dimension (Buch)
- funktionalen Dimension (Buch)
- thematischen Dimension (Buch zusammenfassend + Kapitel 1 detailliert)
- sprachlichen Dimension (exemplarisch Kapitel 1) und
- intertextuellen Dimension (Buch)

gemäß: Adamzik, Kirsten (2010), Sprache. Wege zum Verstehen, Tübingen/Basel, (v.a. Kapitel 39-48). Ziehen Sie weitere sprachwissenschaftliche Quellen hinzu, dort, wo Sie es für sinnvoll halten.

3. Übersetzen Sie den Auszug von Seite 11 ("I - Qué nos ha pasado?) bis S. 20 („…nues- tra existencia ya estaría justificada.”) in der Annahme, eigentlich das ganze Buch zu über- setzen.

4. Adaptieren Sie den Buchrückentext für die Publikation in Deutschland gemäß Über- setzungsauftrag.

5. Kommentieren Sie die aufgetretenen Übersetzungsprobleme sowie Ihre Lösungen und zeigen Sie den jeweiligen Bezug zu Ihren Analyseergebnissen aus Punkt 2 auf.

José Carlos Díez

El economista observador

Hay vida después de la crisis

1

¿Qué nos ha pasado?

Los hombres prácticos, que se creen libres de toda influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto.

Irving Fisher (1867-1947) es uno de los grandes economistas de la historia. En los años veinte del siglo pasado, siendo catedrático de la Universidad de Yale, el gobierno de Estados Unidos le encomendó una importante misión. Se habían producido revueltas de trabajadores que se quejaban de sus condiciones laborales y solicitaron a Fisher que preparase un indicador de referencia para las negociaciones salariales entre las empresas y los trabajadores. Fisher es- tudió la teoría estadística de los números índices y elaboró lo que en la actualidad seguimos calculando y llamando índice de precios al consumo (IPC).

El Instituto Nacional de Estadística (INE) realiza todos los años una encuesta a unas 1.000 familias españolas. Les pide que una semana de cada trimestre anoten cuánto dinero se gastan y en qué tipo de bienes y servicios. Con esta información se crea una cesta de la compra promedio. A continuación, se elige una serie de tiendas y establecimientos donde se hará la recogida de precios, catas y muestras varias veces al mes. El IPC diseñado por Fisher nos permite saber la variación mensual y anual de esa cesta de la compra. Lo normal es que suba y eso es lo que llamamos inflación.

Seguramente el IPC es la estadística que más críticas recibe, ya que la mayoría de nosotros pensamos que no representa la economía de nuestros hogares. Pensamos bien. En España hay

30 46 millones de personas y el INE calcula una única cesta, de manera que la probabilidad de

que esa cesta sea la de uno de nosotros es igual a la de que nos toque la lotería. Pero la realidad es que las familias, a diferencia de las empresas, no acostumbramos a llevar al detalle la contabilidad de nuestros gastos e ingresos y por tanto el IPC al menos nos permite conocer la media de la evolución de los precios.

35 Fisher fue más lejos y, a partir del indicador de inflación, se embarcó en la revisión de la teoría monetaria clásica y definió matemáticamente lo que conocemos como tipo de interés real. El tipo de interés, descontada la inflación, es el precio relativo más importante de una economía, ya que determina la inversión de las empresas y buena parte de las decisiones de consumo de las familias.

40 Además de su actividad académica, Fisher tenía una empresa de asesoramiento de inver- siones financieras desde la que emitía informes periódicos, algo similar a lo que hace este economista observador en Intermoney. Unos días antes del lunes negro de 1929, Fisher afirmó en uno de sus informes que la bolsa de Nueva York no estaba sobrevalorada. Un año más tarde la bolsa había caído un 30%. Siendo coherente con sus análisis y con sus principios, en45 tendió que en 1930 el precio de las acciones estaba bajísimo e invirtió su patrimonio personal y el de su familia política en bolsa. En 1932 la bolsa acumulaba una caída del 80% desde 1929, así que Fisher había dilapidado su patrimonio y la fortuna de sus suegros.

APRENDER DE LOS ERRORES

Un año después Fisher reconoció su error y lo analizó en un artículo titulado «La deflación de activos y la teoría de las grandes depresiones», publicado en la prestigiosa revista Economet- rica. Su análisis sigue siendo un referente para los economistas y una guía perfecta para en- tender la crisis actual que padecemos, y, lo que es más importante, para diseñar la política económica que nos saque de ella.

Al estudiar los ciclos económicos en Estados Unidos, Fisher identificó otras dos depre- siones anteriores en ese país, ambas en el siglo XIX; una en los años veinte y otra en los años setenta. Ningún ciclo ni ninguna crisis es igual a la anterior, pero Fisher observó ciertas con- stantes en esas tres graves crisis: en todas ellas se dio una primera fase de sobreendeudamien60 to que fue seguida de algún acontecimiento que provocó la deflación de activos, la descapita- lización del sistema bancario y el colapso del crédito que arrastró las economías hacia dinámicas depresivas y deflacionistas. Estos tres episodios identificados por Fisher fueron precedidos por un intenso período de sobreendeudamiento y euforia financiera. Tal y como explican otros dos grandes economistas actuales, Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, durante 65 cada uno de esos períodos siempre hubo argumentos para pensar que aquella vez sería difer- ente y que la burbuja financiera no acabaría en desastre.

El dinero pierde valor con el paso del tiempo debido a la inflación. Por eso los economistas usamos el PIB para hacer que los datos sean homogéneos y comparables. Gracias a dichos modelos comparativos, podemos concluir que desde mediados de los años noventa del siglo 70 pasado hasta al año 2007, la deuda de las familias estadounidenses se triplicó. Mientras que en 1995 esta deuda suponía dos tercios del PIB americano, en 2007 llegó casi al 100%, la mayor parte dedicada a invertir en vivienda.

El denominador del ratio, el PIB, creció con fuerza durante el período. Pero el numerador creció aún más y el ratio alcanzó niveles desconocidos en la historia de Estados Unidos. 75 Aunque los salarios perdían peso cada año en la distribución de la renta y apenas conseguían subir por encima de la inflación, las familias se embarcaron en procesos de endeudamiento, ya que pensaban que lo que estaba sucediendo era estable y duraría de por vida. Es un fenómeno conocido como «expectativas autorrealizables» o «exuberancia irracional».

Dado que la vivienda es un bien que no se puede exportar, los ciclos inmobiliarios solían 80 ser un fenómeno local. Sin embargo, en la última década del siglo pasado asistimos al surgimiento de burbujas inmobiliarias en otros países. Además de en España, también en el Reino Unido y Dinamarca, entre otros. Las razones que lo explican son globales y no locales: bajos tipos de interés, boom crediticio internacional, globalización financiera, exceso de ahor- ro en China, Oriente Próximo, Alemania y Japón, y la fuerte demanda de activos con máxima 85 calidad crediticia, como eran las titulizaciones hipotecarias.

En el caso español, durante el mismo período descrito anteriormente en Estados Unidos, la deuda de las familias pasó del 30% del PIB en 1995 al 80% en 2007. La entrada en el euro nos permitió disfrutar de tipos de interés reales muy reducidos y acceder a los mercados de capitales internacionales en medio de la que era la mayor burbuja de crédito global desde los 90 años veinte del pasado siglo. Sin tener en cuenta estos factores es imposible explicar la burbu- ja inmobiliaria de nuestra economía. No obstante, como sucedió en Estados Unidos y en el resto de los países, sólo con estos factores tampoco podemos explicarla.

El endeudamiento produce los mismos efectos que el alcohol: genera endorfinas positivas al consumirlo, pero al despertar nos provoca resaca, malestar y dolor de cabeza. Los españoles 95 accedimos a un mundo nuevo con mucho crédito, y más barato del que nunca habíamos soña- do, unas condiciones extremadamente favorables para que se formara una burbuja. Pero no debemos olvidar que la responsabilidad de emborracharnos fue exclusivamente nuestra. Bus- car un enemigo externo sólo nos llevará a fabricar excusas y lamentos. Y aunque el desahogo es a veces necesario, resulta contraproducente para salir de la crisis.

LA CRISIS QUE NADIE VIO VENIR

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y uno de los econ- omistas vivos con mayor prestigio académico, afirmó en uno de sus discursos: «Lo que no 105 puede durar de por vida, alguna vez se acaba». Esta frase resulta de lo más pertinente para definir la crisis actual. Las hipotecas subprime fueron la mecha que originó el caos presente, pero podría haber sido cualquier otro hecho. El vaso estaba lleno y cualquier gota habría provocado que se desbordara. Es evidente que se cometieron excesos en la concesión de las hipotecas subprime y también con su posterior venta mediante bonos a inversores. Pero la re- 110 alidad se ha encargado de confirmar que éste no es el único problema que explica la peor cri- sis financiera y la más profunda recesión mundial desde hace ochenta años.

Recuerdo una noticia aparecida en el Financial Times en diciembre de 2006 que entonces me sorprendió. En el mercado ABX de Chicago, los bonos de hipotecas subprime AAA habían pasado de cotizar 200 puntos básicos sobre Libor (el equivalente a nuestro Euribor en 115 Estados Unidos) a cotizar a 400 puntos básicos.

En aquella época, los bonos AAA de hipotecas españolas cotizaban a 30 puntos básicos. La calificación AAA suponía que ambos (los españoles y los estadounidenses) eran bonos de máxima calidad crediticia, pero era muy extraño que tuvieran esa diferencia tan enorme de tipos de interés. Así que empecé a investigar el asunto y encontré un informe de la FED, el 120 máximo responsable de supervisión bancaria en Estados Unidos, que minimizaba el asunto. Afirmaba que las subprime suponían un porcentaje muy pequeño de las carteras de crédito del sistema bancario y que todo estaba bajo control. Sin embargo, seis meses más tarde ese mer- cado saltó por los aires, y ya sabemos con qué resultado. Éste fue el comienzo de la crisis fi- nanciera y el origen de la Gran Recesión.

Aunque la FED es una institución privada, el Congreso estadounidense obliga a hacer públicas las actas íntegras de las reuniones de su consejo, hecho que nos ha permitido conocer las actas de entonces. En su reunión de diciembre de 2007, el propio presidente de la FED, Bernanke, dijo: «No espero problemas de solvencia entre las grandes entidades financieras» .

En Europa, el Banco Central Europeo (BCE) no publica sus actas completas, pero com130 parece mensualmente ante los medios de comunicación para explicar sus decisiones. Ese mismo diciembre de 2007, el BCE esperaba un crecimiento de la Eurozona para 2008 no infe- rior al 1,5%. Y aunque en 2009 se mostraba preocupado por la inflación, no veía ninguna amenaza de restricción de crédito y negaba la necesidad de bajar tipos, como ya habían hecho la Reserva Federal y el Banco de Inglaterra.

En nuestro país, el gobernador del Banco de España comparecía a finales de noviembre de 2007 ante la Comisión de Presupuestos del Congreso. En su discurso resaltaba la incertidum- bre, y pese a compartir la preocupación del BCE por las presiones inflacionistas, anticipaba que en España se daría un ajuste ordenado de la burbuja inmobiliaria y esperaba un crecimien- to en 2008 próximo al 3%. Es decir, que pocos meses antes de que se desatara la peor crisis 140 bancaria de la historia, el máximo responsable de la supervisión de las entidades financieras no habló en ningún momento de los riesgos y la vulnerabilidad de nuestros bancos, a pesar de que éstos eran extremadamente dependientes de la financiación en los mercados interna- cionales y por tanto de una restricción del crédito que ya se había activado.

Este economista observador dirige el servicio de estudios de Intermoney, que según la es145 cuela de negocios ESADE lidera el ranking de aciertos en previsiones sobre economía es- pañola desde 2006. En la etapa de la que hablamos, yo era consciente de los excesos inmobil- iarios y de la vulnerabilidad que suponía nuestra elevada dependencia del crédito y de la fi- nanciación internacional. Y también lo era de los excesos tanto del sistema bancario interna- cional como de los inversores. Pero debo reconocer que hasta el verano de 2007 nunca pensé 150 que nos precipitábamos en la peor crisis de los últimos ochenta años.

Antonio Torrero, uno de mis maestros en la universidad, me había enseñado la capacidad destructiva de la inestabilidad financiera, contagiándome su curiosidad y su inquietud por el estudio y conocimiento de las grandes depresiones de la historia. Recuerdo el mes de agosto de 2007 como si fuera hoy. Mi hija mayor había nacido prematura a finales de mayo y, aunque 155 estaba muy sana, por precaución decidimos no irnos de vacaciones.

LA IRRUPCIÓN «INESPERADA» DE LA CRISIS

A principios de ese agosto Bear Stearns decidió cerrar un fondo de inversión. La American Home Mortgage, el décimo banco hipotecario de Estados Unidos, anunciaba el día 4 que de- 160 spedía a todo su personal y el día 6, que quebraba. El banco alemán IKB, expuesto a inver- siones en hipotecas subprime, tuvo que ser rescatado por una entidad financiera pública para evitar la bancarrota. Y ese mismo día, el National City Home Equity se declaraba también en quiebra.

El jueves 9 de agosto, mientras yo estaba en la piscina disfrutando de mis vacaciones, 165 recibí una llamada de Claudi Pérez, periodista de El Pa í s. Me dijo que BNP había limitado la retirada de dinero de uno de sus fondos de inversión, lo que había provocado el pánico en los mercados. Y que el BCE había tenido que inyectar casi 100.000 millones de euros a los ban- cos europeos en una subasta de urgencia, para así evitar el colapso del mercado interbancario. Le dije que no estaba al corriente y que investigaba y le llamaba.

Asuntos como éste tienen una elevada complejidad técnica que se le escapa al gran público y también a muchos periodistas. Tuve que hacer un esfuerzo enorme para explicar las cosas de la forma más pedagógica y divulgativa posible. Aun así, la información que publicaban los medios sobre el tema era bastante deficiente, y contribuía a aumentar la incertidumbre y el desconcierto de los ciudadanos.

Desde ese día mi trabajo se multiplicó. Tuve que enviar notas diarias a mis clientes expli-cando la situación, hasta el punto de que a mediados de agosto no me quedó más remedio que interrumpir mis vacaciones y viajar fuera de Madrid a visitar a uno de mis clientes. Dado que la situación era bastante desconcertante, el presidente del banco había pedido una reunión aclaratoria. Los bancos centrales habían reaccionado muy rápido. Pero el mensaje fue muy 180 claro: si la tensión duraba más de uno o dos meses, la crisis sería muy grave. Los mercados interbancarios son una pieza minúscula del rompecabezas de los mercados financieros, pero son el equivalente al tornillo del cárter de un coche. Si el tornillo se cae, el coche pierde el aceite, el motor se gripa y el coche se para. La crisis duró y fue extendiéndose a otros mercados e como si fuera chapapote. Ese mismo octubre los mercados de emisiones de 185 bonos privados colapsaron, y en noviembre las agencias de rating quitaron la máxima califi- cación AAA a las empresas mundiales que aseguraban las emisiones de bonos. Eso suponía que millones de emisiones de bonos que habían sido asegurados por ellas también aumenta- ban su riesgo de impago.

A final de año mi preocupación era máxima, especialmente respecto a nuestra querida Es190 paña. A pesar de que el crecimiento seguía boyante, nuestra economía dependía en exceso de la financiación externa, y el cierre de los mercados de emisiones de bonos fue para nuestros bancos como si el coche se hubiera quedado sin combustible. Intermoney pasó de ser el servi- cio de estudios con las previsiones más optimistas hasta ese verano, a tener las más pesimis- tas. Sin embargo, la realidad nos demostró que en ese momento, en que fuimos tildados de 195 agoreros, ni por asomo nos anticipábamos a la que se nos venía encima.

El pasado no se puede cambiar y autoflagelarse no ayuda a resolver las crisis. Pero he creí- do oportuno hacer esta reflexión para resaltar el escaso conocimiento que los economistas tenemos del fenómeno financiero. Se nos acusa absurdamente de ser una ciencia forense que sólo sabe analizar el pasado, aunque yo no conozco ninguna disciplina científica que anticipe 200 el futuro con plena fiabilidad. Las empresas, las familias y los gobiernos tienen que tomar de- cisiones que afectan al futuro y demandan previsiones a los economistas. Pero cuando uno intenta predecir el futuro, lo único que sabe con certeza es que se va a equivocar. Lo ver- daderamente importante es minimizar el error de previsión. Como me enseñó mi maestro Tor- rero, lo que sí podemos hacer los economistas es analizar si las tendencias que observamos en 205 la economía son sostenibles o no lo son. Gracias a la importancia de esta labor, nuestra exis- tencia ya estaría justificada.

4. Ausgangstextanalyse

Um eine für den gegebenen Übersetzungsauftrag angemessene Übersetzung des Texts anferti- gen zu können, wird der AT zunächst hinsichtlich seiner textuellen Eigenschaften untersucht. Dazu findet vordergründig das Textanalysemodell von Kirsten Adamzik (2010) Anwendung. Gemäß Adamzik (2010: 283) ist ein Text eine „mehrdimensionale Größe“, und sie unterschei- det fünf verschiedene Dimensionen - die situative, die funktionale, die thematische, die sprachliche und die intertextuelle. Mithilfe dieser Dimensionen kann man sowohl die Makro- als auch die Mikrostrukturebene eines Texts analysieren, was für den anschließenden Überset- zungsprozess einen unerlässlichen Vorgang darstellt. Die verwendeten Zeilenangaben in dieser Arbeit beziehen sich auf den AT aus Kapitel 3; fremdsprachige Wörter habe ich kursiv formatiert.

4.1 Thematische Dimension

Zunächst möchte ich das komplette Buch in einen thematischen Rahmen einordnen. Dazu folgt eingangs eine kurze und knappe inhaltliche Zusammenfassung. Im Anschluss daran folgt schließlich eine detailliertere Themenanalyse des ersten Kapitels, das vor allem in Bezug auf die anschließende Übersetzung inhaltlich näher betrachtet werden soll.

Um eine genauere Vorstellung von der Gestaltung des Buchs zu bekommen, die angesichts der Thematik ebenfalls von Bedeutung ist, habe ich das Buchcover, die beiden Klappentexte sowie den Buchrücken des Originals eingescannt. Diese werden im Abbildungsverzeichnis dargestellt.

4.1.1 Thematische Dimension (Buch)

Der spanische Autor José Carlos Díez (näheres dazu in Kapitel 4.2) hat ein Buch geschrieben, das sich umfangreich mit der Weltwirtschaftskrise des 21. Jahrhunderts beschäftigt. Das Thema des Buchs wird dahingehend aufbereitet, dass der Autor im einleitenden Kapitel 1 zunächst in die theoretischen (wirtschaftlichen) Grundlagen einführt und somit dem Leser ein relevantes „Basiswissen“ für die nachstehenden Kapitel gibt. Außerdem werden diverse The- men (bereits vergangene Krisen, die Rolle der Rating-Agenturen sowie die Lektionen, die aus der Krise zu lernen sind) angesprochen. In Kapitel 2 Una crisis bancaria en la sombra geht Díez detaillierter auf die Rolle der Banken im Verlauf der aktuellen Krise ein und erklärt,warum diese maßgeblich dazu beigetragen haben, dass Spanien (externe) finanzielle Unter- stützung benötigt hat. Kapitel 3, 4, 5, 6 und 7 bauen auf Kapitel 1 und 2 auf, denn ab ein- schließlich Kapitel 3 (Y entonces quebr ó Lehman Brothers) geht der Autor weitreichend auf die Ursachen und Auswirkungen (Kapitel 6 Naturaleza y causas de la crisis del euro) der Krise sowohl in Europa als auch auf anderen Kontinenten ein. In Kapitel 8 Una propuesta de soluci ó n para la crisis del euro gibt er gezielte Lösungsansätze zur Überwindung der Krise.

Auffallend ist auch, dass der Autor jedes Kapitel mit einem Zitat eines berühmten Politikers oder auch Ökonomen, also für die Gesellschaft wichtige Personen, beginnt, das sich direkt auf den jeweiligen Inhalt bezieht. In vielen Textpassagen beruft sich Díez auf bereits verstorbene, aber für die heutige Wirtschaftswissenschaft bedeutende Ökonomen und macht den Leser sogar auf persönliche Treffen mit Nobelpreisträgern aufmerksam (bspw. auf S. 209: A finales de 2009, el premio Nobel de Econom í a George Akerlof visit ó Espa ñ a y tuve el privilegio de cenar con é l.). Auch werden innerhalb der Kapitel verschiedene Zwischenüberschriften ver- wendet. Auffallend sind eine Reihe von Grafiken, um die im Buch dargestellten Sachverhalte zu veranschaulichen. Beispiele lassen sich auf S. 51 (Saldo vivo de pagar é s con garant í a de titulizaciones), S. 87 (Activos en poder de la reserva Federal de Estados Unidos), S. 244 (Deuda externa espa ñ ola) oder S. 289 (Í ndices de presi ó n fiscal) finden.

Ab einschließlich Kapitel 10 Espa ñ a 1994 - 2007: euforia y excesos widmet Díez sich der momentanen Situation in Spanien, geht weitreichend auf die Zeit vor der Krise ein, beschreibt, unter welchen Umständen es überhaupt zu einer Wirtschaftskrise in Spanien kommen konnte und warum es zu einer Immobilienblase kam. Aber er sagt auch explizit, dass die Spanier ganz alleine für die unkontrollierte Kreditaufnahme verantwortlich seien; auf diese Weise äußert er auch Kritik am eigenen Volk.

Beim Lesen des Buchs fällt auf, dass Díez an vielen Stellen seine subjektive Meinung äußert. Er kritisiert z. B. die momentan konservativ geführten Regierungen in Europa und bindet somit die Politik anderer europäischer Staaten in seine Ausführungen mit ein. Er kritisiert im abschließenden Kapitel 17 ¿ C ó mo salimos de é sta? unter anderem die Sparpolitik von Bun- deskanzlerin Angela Merkel oder die seines eigenen Ministerpräsidenten Mariano Rajoy und schlägt gleichzeitig einen in seinen Augen richtigen Lösungsweg vor.

Ganz am Ende des Buchs macht Díez den Spaniern Mut und erinnert an die bereits vergangenen Jahrzehnte, in denen das spanische Volk schon einmal vor schwierigen Herausforderungen gestanden habe. Er sagt, dass man diese mit Erfolg gemeistert habe und daran anknüpfen könne. Dies schaffe man aber nur, wenn man zusammen kämpfe und die Benachteiligten (Erwerbslose, Jugendliche) unterstütze.

4.1.2 Thematische Dimension (Kapitel 1)

Kirsten Adamzik (2010: 284ff) unterscheidet vier verschiedene Arten der Themenbehandlung: die narrative, die argumentative, die deskriptive sowie die explikative. Diese Arten der Themenentfaltung können jeweils unterschiedlich gewichtet vorkommen und bestimmen gemäß K. Brinker (2010: 56) „die thematische Struktur der Texte“.

Der im Rahmen dieser Arbeit zu übersetzende Abschnitt des ersten Kapitels (s. Kapitel 3) ent- hält drei Zwischenüberschriften. Die Kapitelüberschrift in Z. 6 Qu é nos ha pasado? fasst den Inhalt des ersten Kapitels (Wieso leidet Spanien unter einer Krise?) prägnant zusammen. Der Autor beginnt das erste Kapitel in Z. 8 mit einem berühmten Zitat eines bedeutenden Ökonomen, das sich direkt auf den Inhalt des ersten Kapitels bezieht. Z. 14ff beginnt mit einem narrativen Einstieg und der Autor erzählt von Irving Fisher, einem US-amerikanischen Ökonomen. Ab Z. 21ff bezieht sich der Autor auf die Rolle des Instituto Nacional de Estad í stica und zeigt dem Rezipienten auf, wann man in der Wirtschaftswissenschaft von einer Inflation spricht, was auf eine explikative Grundform schließen lässt. Bis zur ersten Zwischenüberschrift liegt der Fokus aber vor allem auf Irving Fisher. Der Autor erzählt aus dessen Vergangenheit und warum Fisher sein Vermögen verloren hatte (narrative Themenbehandlung). Ferner führt er in die entsprechenden Fachtermini ein, bspw. in Z. 20 oder auch Z. 21, was auf eine explikative Grundform deutet.

Nach der ersten Zwischenüberschrift Aprender de los errores erzählt Díez erneut von Irving Fisher. Er nennt den von Fisher geschriebenen Fachbeitrag. Dieser ist insofern wichtig, als dass der Autor sich auf die im Fachbeitrag erwähnten Thesen beruft, und ab Z. 56ff erklärt der Autor, welche Beobachtungen Fisher im Laufe seiner akademischen Tätigkeit an der Universität machte. Dabei beruft sich Díez auf zwei weitere Ökonomen und verweist auf die Tatsache, dass die von Fisher erkannten Beobachtungen auch auf die gegenwärtige Krise anwendbar seien. Diese Beobachtungen sind für den Verlauf des ersten Kapitels (Z. 62ff) und für den Rest des Buchs von Bedeutung. Er stützt sich entlang des inhaltlichen Plots auf Fishers Thesen und nutzt Fishers (wirtschaftliche) Expertise zur Erläuterung der Krise(n). Ab Z. 67ff geht der Autor dann auf die (aktuelle) Krise ein und erklärt anhand des Verschuldungprozesses der privaten Haushalte, wozu die Ökonomen das PIB verwenden, sodass man an diesem Punkt erneut von einer explikativen Fortführung sprechen kann. An dieser Stelle ist es allerdings auffällig, dass der Autor in Z. 68 zwar erklärt, wofür man das PIB verwendet, jedoch nicht explizit eine Angabe macht, wofür diese Abkürzung im Allgemeinen steht, wohingegen Fachtermini wie bspw. í ndice de precios al consumo (IPC) in Z. 20 oder auch Banco Central Europeo (BCE) in Z. 129 mit einer Abkürzung versehen werden. Ich erkläre mir die fehlende Ergänzung damit, dass die Abkürzung PIB in Spanien im Zuge der Finanzkrise erheblich an Bedeutung gewonnen hat, sodass diese auch unter Laien bekannt ist und dieser Informationsverlust keine Auswirkungen auf das Textverständnis hat. Für den Übersetzer1 ist es hier insofern wichtig abzuwägen und eine zusätzliche Information für den deutschen Rezipienten in Betracht zu ziehen.

Die Zeilen 73-99 widmet Díez dem Verschuldungsprozess und vergleicht die Situation der privaten Haushalte in Spanien mit der in den USA. Auch psychologische Faktoren spielen dabei eine Rolle und er nennt zwei Fachbegriffe (Z. 78), was wiederum eine explikative Themenbehandlung widerspiegelt. Ab Z. 79 geht er auf die sogenannten Immobilienblasen ein und erklärt, wieso es auch in anderen Ländern derartige Blasen gab. Auch hier spiegelt sich die explikative Grundform wider, denn mehrere Fachbegriffe aus der Wirtschaft in Form von Aufzählungen finden an diesem Punkt (Z. 83ff) Anwendung. Schließlich beendet er diesen Abschnitt mit Bezug auf das Verhalten der Spanier im Verlauf der Krise und macht explizit deutlich, dass man selber für die unkontrollierte Kreditaufnahme die Verantwortung tragen muss (Z. 94ff).

Ab Z. 101ff beginnt ein neuer inhaltlicher Abschnitt, der mit einer weiteren Überschrift (La crisis que nadie vio venir) versehen wurde, und der Autor wechselt erneut in eine narrative

[...]


1 Aus Gründen der besseren Lesbarkeit verwende ich in dieser Arbeit nur die männliche Form.

Details

Seiten
63
Jahr
2014
ISBN (eBook)
9783656963936
ISBN (Buch)
9783656963943
Dateigröße
852 KB
Sprache
Deutsch
Katalognummer
v299892
Institution / Hochschule
Universität Hildesheim (Stiftung) – Institut für Übersetzungswissenschaft und Fachkommunikation
Note
1,7
Schlagworte
anfertigung übersetzung auszügen buchs josé carlos díez

Autor

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Titel: Anfertigung einer kommentierten Übersetzung von Auszügen des Buchs "Hay vida después de la crisis" von José Carlos Díez (2013)