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La dualidad en Doña Bárbara de Rómulo Gallegos:

De la alegoría de “La cacica del Arauca” a la personificación en “La devoradora de hombres”.

Tesis de Maestría 2010 102 Páginas

Romanística - Idiomas de América Latina, literatura, cultura general

Extracto

Índice General

I. Introducción

3. Rómulo Gallegos y su Obra
3.1 Sinopsis de Doña Bárbara

4. Diferencia conceptual de civilización y barbarie entre Sarmiento y Gallegos
4.1 El concepto de naturaleza entre los dos autores
4.2 El hombre como producto de la naturaleza
4.3 ¿Es mestizaje sinónimo de barbarie?

5. El proceso de creación de Doña Bárbara
5.1 Realidad, símbolo y mito en la creación artística
5.2 Simbología de los nombres de los personajes principales
5.2.1 Doña Bárbara
5.2.2 Santos Luzardo

6. La dualidad en la obra

7. La función de Marisela en la obra

8. La región cósmica: el cajón del Apure, el cajón del Arauca
8.1 Altamira: el hato ancestral
8.2 El palmar de la chusmita: el lugar maldito
8.3 El tremedal: la charca mortífera
8.4 El Miedo: el hogar de los espantos de la sabana

9. La metamorfosis de doña Bárbara

10. La devoradora de hombres

11. La hija de los ríos: Melusina

12. La esfinge de la sabana: Analogía de la hembra y el macho

13. La estructura circular de la novela

14. El final de la novela: el eclipse de doña Bárbara

15. Doña Bárbara y el culto a María Lionza

16. Conclusión

17. Zusammenfassung auf Deutsch

18. Bibliografía

19. Anexos

20. Glosario

I. Introducción

Doña Bárbara (1929) del escritor venezolano Rómulo Gallegos (Caracas, 1884-1969) ha sido seleccionada como corpus de esta investigación1, por las importantes aportaciones que esta novela brindó a la narrativa venezolana y continental. Por medio de ella se ha dado a conocer el género de ficción fuera de los territorios latinoamericanos y en el contexto realista, ha sido la novela que mejor ha mostrado al mundo la problemática del pueblo venezolano2.

En el mismo año de su publicación, Doña Bárbara fue premiada como mejor novela del mes publicada en España. Privilegiada al ser comparada con un clásico de la literatura española como Don Quijote de La Mancha de Miguel de Cervantes (Cfr. Rioseco, 1980: 62), es considerada también como clásico de la literatura latinoamericana3. Pertenece junto a otros dos clásicos de los años veinte, como La Vorágine (1924) de Eustasio Rivera y Don Segundo Sombra (1926) de Ricardo Güiraldes, al género literario conocido como «novela de la tierra», el cual surgió del enfrentamiento del hombre contra la naturaleza (Cfr. Arroyo, 1978: 228), donde ésta es un protagonista esencial4. Se trata de una literatura regionalista, que aparece como una reacción de los escritores en contra de la invasión imperialista y como consecuencia de los problemas sociales que ésta produjo (Cfr. Dessau, 1991: 129).

En el caso de Doña Bárbara , dentro de la problemática que se expone en la argumentación se hace alusión, entre otros aspectos, al éxodo campesino a las ciudades y a los campos petroleros como consecuencia de la política económica impuesta por el régimen de Juan Vicente Gómez. Lo que se alude en la obra con “La Ley de doña Bárbara”, es la reforma de la Ley de Minas que hizo el Gobierno en 1918 para expropiar a los campesinos de sus tierras y entregarlas a las compañías americanas o inglesas. Venezuela dejó de ser así un país agrícola, se convirtió en una inmensa factoría petrolífera de propiedad extranjera sin lograr favorecerse del beneficio del petróleo. Todo lo contrario, mientras los EE UU obtenían hasta 1940 un 70 por ciento de la producción total petrolera (Cfr. Harrison, 1975: 60), se descuidó la producción agrícola. Como resultado, en 1925 la producción de petróleo superó en exportación al café y al cacao y, en 1927 la mano de obra en el campo escaseaba a causa del éxodo y la malaria que mataba al campesino. Para manifestar esta problemática, Gallegos decidió realizar la acción de Doña Bárbara en la región más desolada de los llanos venezolanos, y, por medio de los cuadros de costumbres, elemento tradicional del arte narrativo de esa época, mostrar los hábitos de la vida cotidiana de los llaneros y sus calamidades.

Doña Bárbara ha sido leída por ello, como una epopeya del paisaje y como etopeya del pueblo venezolano. También ha hecho reír al lector, porque algunos personajes presentan el humor tan típico del llanero venezolano. No obstante, si se hace mayor énfasis en la lectura, la realidad presente en el argumento de esta obra le oprime la risa al lector más consciente por tratar en él la realidad trágica de los pueblos americanos: “Esa lucha entre Luzardo y la señora del Llano es de fondo la misma que ha venido librándose en todo el Continente desde los días de la Conquista hasta hoy [...]” (Bosch, 1954: 33).

Por consiguiente, el interés específico en esta novela de Rómulo Gallegos crece de la importancia que adopta Doña Bárbara 81 años después de su publicación. Aunque el tiempo histórico de la novela se encuentra entre 1898 y 1927, períodos que abarcan tanto el Gobierno de Cipriano Castro como el de Juan Vicente Gómez, la temática expuesta en Doña Bárbara sigue siendo actual y por lo tanto se utiliza como material novelesco del quehacer literario contemporáneo. Así lo ha demostrado el periodista y escritor apureño Juan Carlos Zapata en su novela Doña Bárbara con Kalashnikov (Caracas, 2008). Aquí, el investigador transfiere los mitologemas5 galleguianos a su obra para mostrar la barbarie que se vive actualmente en la zona del Alto Apure y en el resto del país. Para Zapata, el mitologema de Doña Bárbara se ha convertido en: “[...] un fantasma que recorre al llano de este a oeste y de oeste a este a la espera de un conjuro que lo haga reaparecer [...]” (Zapata, 2008: 70).

Por otra parte, en el campo de la política, los mitologemas galleguianos se encuentran aún más vigentes, hasta el punto de ser utilizados como propaganda en los demagogos discursos del presidente actual de Venezuela6. La lucha entre el bien y el mal no ha cesado todavía en el país, por esta razón pudiera decirse que la pugna entre la barbarie y la civilización son todavía “las dos fuerzas contrarias que mueven el cuerpo social venezolano” (Englekirk, 1962: 59).

Múltiples han sido los estudios y muchas las observaciones que se han hecho acerca de novela Doña Bárbara , pero gracias a la calidad polisémica que presenta esta obra, todavía puede decirse mucho sobre ella. Sin embargo, existen críticos que hasta hoy se empeñan en mantenerla prisionera de la dicotomía civilización-barbarie propuesta en el siglo anterior por el escritor argentino Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888)7. Sin duda alguna, puede considerarse esta dicotomía como la columna vertebral de la novela, pero si se hace alusión a esta conocida tesis americana, tampoco se debe olvidar señalar “la diferencia que R. Gallegos introduce en la célebre oposición entre barbarie y civilización” (Delprat, 1991: 146). Por esta razón, se dedicará en este trabajo un capítulo para mostrar esa diferencia pero sin enfatizar en la obra de Sarmiento, ya que las intenciones de esta investigación son otras.

En este estudio, el punto de vista que se pretende ahondar se enfoca hacia las investigaciones que han colaborado en convertir esta obra de Gallegos en un mitologema nacional, es decir, han ayudado a la mitificación de Doña Bárbara . Entre los intelectuales que se acercan a este aspecto se encuentra al escritor y biógrafo de Gallegos, Juan Liscano (1914-2001), quien en más de una oportunidad ha asegurado que la obra está fundada en el mito y refiriéndose a la protagonista agrega: “Su verdadera filiación es la de las amazonas y así culmina su pasaje por la novela” (Liscano, 1991: 160). Por consiguiente, aconseja que se debe releer a Doña Bárbara con otros métodos críticos, por ejemplo los que resalten la función de los símbolos y los arquetipos8.

En una investigación más reciente, la investigadora Adriana Bracho González trata de mostrar la importancia del mitologema de Doña Bárbara en el quehacer de la sociedad venezolana. En su publicación titulada A la sombra del alma (Caracas, 2000), Bracho señala que Doña Bárbara es la novela que mejor expresa el mito de Venezuela, ya que por medio de ella “Gallegos nos ofrece un testimonio pleno de imágenes que, más allá de reflejar arraigadas costumbres, dejan al descubierto las raíces del ser venezolano; raíces que expresan las complejidades arquetípicas dominantes y se constituyen en uno de los aportes más significativos de la obra” (Bracho, 2000: pp. 2).

La hipótesis que se plantea en el título de este trabajo, pretende resaltar la ambivalencia que presenta la obra con respecto al contenido mítico, presente tanto en la obra, como en el personaje de doña Bárbara. Éste, muestra una dualidad que varía entre la alegoría y el mito, es decir, entre “la cacica del Arauca” y “la devoradora de hombres”. Para subrayar esa dualidad, se buscarán las conexiones mitológicas que acercan a doña Bárbara al mito y a la leyenda.

Siguiendo las recomendaciones presentadas arriba por Juan Liscano y con los resultados de la investigación de Bracho como base de estudio, se pretende abordar este análisis literario desde otra perspectiva. Para ello, se releerá a Doña Bárbara con el fin de encontrar en ella los aspectos que contribuyen a la mitificación de la obra y tratar de hallar una respuesta a la interrogante planteada al comienzo de la novela: “ ¿ Con qui é n vamos?

El presente trabajo está estructurado de una manera que los primeros capítulos introduzcan al lector en el tema de esta monografía. Por ello, el primer capítulo trata el tema del mito en la literatura hispanoamericana para mostrar la importancia que éste juega dentro de la creación literaria de los países americanos del hemisferio sur. Luego, se hará una corta excursión por los orígenes de la literatura venezolana hasta llegar al autor que promueve este estudio. A continuación, se presentará en el tercer capítulo su vida y se hará un recuento de su obra desempeñada como escritor, dramaturgo, educador, político y cineasta. Seguidamente, se ofrecerá una sinopsis de Doña Bárbara acompañada de algunos aspectos estilísticos narrativos. En el capítulo cuarto, como se planteó anteriormente, se hará una diferenciación conceptual de la dicotomía civilización-barbarie y se responderá a una interrogante surgida sobre el mestizaje. A partir del capítulo quinto, donde se tratará el proceso de creación de la novela, la investigación empezará a mostrar las tendencias que enmarcan a la obra dentro del contenido mítico-legendario. Los capítulo siguientes harán énfasis en este aspecto, desde donde se apoyará la argumentación de esta monografía. Para resaltar el aspecto mitológico en el personaje de doña Bárbara, se hará además una interpretación de los arquetipos de la Madre Tierra, del Ánima, de la Sombra, de la Amazona y de Melusina.

Por último, se presentará a manera de compendio sociocultural y religioso a la deidad de María Lionza con el fin de relacionar a la antagonista de la obra con este arquetipo de origen venezolano y con los seguidores del culto. Con todo esto, se pretende hacer una presentación de la gama de arquetipos utilizados por Rómulo Gallegos en su quehacer literario para mostrar la importancia que juega el mito en la creación literaria galleguiana.

1. El mito en la novela hispanoamericana

La concepción del mundo a través del mito tiene sus orígenes en tiempos remotos. El hombre moderno interesado en buscar posibles respuestas dentro de su cosmovisión, mejor conocida como Weltanschauung , también se ha valido del mito. Por la pluralidad que ha ejercido el término en las diferentes ciencias utilizadas, es difícil encontrar una definición apropiada. No obstante, según el punto de vista de cada investigador, se puede presentar al mito como método de estudio de la siguiente manera:

[...] los psicólogos suelen ver en ellos alegorías y símbolos del alma humana, expresiones fantasmales del inconsciente colectivo, etc. Los historiadores rastrean el reflejo de la sociedad arcaica que creó y configuró esos textos. Los filólogos suelen despreocuparse del sentido último de tales relatos para atender a sus variantes y sus metáforas. Los filósofos los interpretan como expresiones de un pensar primitivo, prelógico, dramático, y como un lenguaje peculiar, con categorías propias y un código significativo distinto al de lo científico, producto del “pensamiento salvaje”. Los antropólogos insertan los mitos en un contexto amplio, en conexión con los ritos y hábitos de la sociedad en la que hunden sus raíces. Los artistas se sirven de los mitos para plasmar sus propios afanes y albergan en los símbolos e imágenes de la mitología nuevas intenciones expresivas [...] (García, 1997: pp. 7).

Ahora bien, reflexionando sobre el género de la novela en Hispanoamérica, encontramos un empleo muy peculiar del mito. En muchos casos, se retorna a las culturas precolombinas para exaltar por ejemplo el mito de la Madre Tierra, en otros, como en el caso de Octavio Paz, se mezclan las concepciones religiosas como herramienta literaria para exaltar las mitologías9.

Dejando a un lado el mito, cabe señalar también dos características que resaltan el origen tan particular de la creación narrativa hispanoamericana. René Pérez asegura que este género está predeterminado tanto por la composición étnica del continente, como por la naturaleza, la cual representa la mayor fuente de inspiración para los escritores latinoamericanos creadores de una narrativa telúrica (Cfr. Pérez, s.d.: 9). También Salas Picón, en sus investigaciones observa cómo muchos de los cuentos folclóricos provenientes de España fueron modificados por la fantasía mestiza de los pueblos latinoamericanos (Cfr. Picón, 1984: 12).

Es así, como la creación literaria se deja influenciar tanto por el ambiente, como por la genealogía de la raza latinoamericana10 y por el mito.

Precisamente en el aspecto del origen, es donde el mito juega un papel importante en la narrativa latinoamericana, ya que éste se funda en la naturaleza y en el mestizaje para explicar los orígenes del hombre. Para dar un ejemplo de ello, recuérdese el mito de la creación del hombre en el Popol Vuh . Partiendo de este libro de consejo’, el portador del Premio Nobel de Literatura, Miguel Angel Asturias (1899-1974), se inspira para escribir su novela titulada El hombre de maíz (1949); esta novela constituye una regresión simbólica a la mitología maya- quiché por sus numerosas alusiones al “libro mágico” (Cfr. Arroyo, 1980: 60).

El factor del mestizaje lleva también a los escritores latinoamericanos a emprender una incansable búsqueda de la identidad, perdida como consecuencia de la conquista. En la cultura mexicana, encontramos por ejemplo el mito de La Malinche como representante de esta problemática11. En El Laberinto de la soledad (1950) de Octavio Paz, La Malinche representa de esta manera una figura mítica y además es vista como la analogía de la conquista, la cual, según el escritor mexicano: “fue también una violación, no solamente en el sentido histórico, sino en la carne misma de las indias” (Paz, 1986: 77).

Así pues, el valor genealógico de la conquista ayudará a proliferar nuevos mitos y leyendas12 donde se busca una compensación cultural al vacío de identidad. Por otra parte, América misma se convierte en mito a la vista de los propios conquistadores13 como consecuencia de su extensión geográfica. Con razón, afirmará Alejo Carpentier: “Y es que América alimenta y conserva los mitos con los prestigios de su virginidad [...]” (Carpentier, 1976: 116). De esta manera, las tierras que quedaron sin explorar se convirtieron en material mítico de literatura, de donde comenzó a cultivarse por ejemplo el mito de la ciudad maravillosa de El Dorado. Como material literario, este mito se encuentra por sólo nombrar dos ejemplos en El Camino del Dorado (1947) de Arturo Uslar Pietri (1906-2201) y especialmente en el contexto de la obra de Carpentier, para quien significa la búsqueda de la esencia mitológica sin terminar’ (Hölz, 1998: 183)14.

Con respecto a la genealogía de la raza, Alejo Carpentier explica en su obra el desarrollo de la sociedad mostrando el valor de las raíces autóctonas y antiguas de la cultura latinoamericana. Con ello pretende instruir una especie de “iluminación de la realidad” (Arango, 1989: 445), esto es, lo que Carpentier en El reino de este mundo (1949) ha denominado «lo real maravilloso». En otros casos, como en Miguel Angel Asturias, quien trata de presentar la autenticidad indígena por medio de una concepción mágica, se puede hablar de «Realismo mágico»15.

Tanto «lo real maravilloso» como el «Realismo mágico», por ser éste una variante del primero (Cfr. Camacho, 2006: 11), al tratar de representar el mundo como algo virginal retoman a una gama de mitos basados en16 : los cosmológicos (que tratan la creación del mundo), los mitos de vida y los mitos apocalípticos. De esta manera, la obra literaria terminará por quedar impregnada de una atmósfera irreal, que se encuentra en medio de lo bíblico y lo mitológico, donde suelen suceder cosas increíbles (Cfr. Camacho, 2006: 21).

En suma, la literatura latinoamericana se caracteriza por interpretar la realidad a través de los símbolos y los mitos (Cfr. Jozef, 1991: 106). Por medio de esta literatura se encuentra la válvula de escape del mundo real para sumergirse en un mundo mágico o maravilloso y por medio de ella se seguirán creando y deshaciendo mitos mediante el proceso de creación literario.

2. Orígenes de la novela venezolana

El inicio del género novelesco en Hispanoamérica puede marcarse a partir de la aparición de El periquillo Sarmiento (1816) del mexicano José Fernández de Lisardi (1776-1827). Es un género que surge dentro de la perturbación social de la época de Independencia (Cfr. Uslar, 1974: 37). No obstante, la novela en Hispanoamérica es discontinua y va apareciendo con diferentes intervalos17. En Venezuela, por ejemplo, el género se retrasa aún más como consecuencia de las consecutivas guerras, revoluciones y dictaduras18.

Por lo tanto, no es de extrañar que los primeros textos que aparecen surjan como manifestación de las inquietudes del pueblo. Es menester recordar que antes de la aparición de la novela, la poesía era el género impuesto en la literatura. Luego, se comenzó a experimentar sobre todo en el género narrativo19 y de esas tentativas surgieron el cuento, después se encuentran los «novelines», como se le llama al cuento largo dentro de la literatura venezolana, hasta llegarse a fomentar la novela. No obstante, a pesar de tener buenos novelistas, la literatura venezolana no es rica en novelas (Cfr. Semprum, 1980: 11) y los libros que se publican en el país pocas veces logran conocerse fueras de las fronteras.

En los inicios de la novela, bajo el movimiento del Romanticismo, con la emancipación de la colonia y las proezas de los héroes independentistas, el tema principal en la literatura venezolana estaba centrado en la figura de Simón Bolívar y los otros próceres de la Independencia (Cfr. Picón, 1984: 59). Las obras que comenzaron a aparecer fueron publicadas por tiraje en publicaciones periódicas como folletín20, ya que la empresa de editar libros era una tarea costosa y de sobremanera si se trataba de textos largos como las novelas. Así, aparece por entrega en 1842 en el periódico El Liceo Venezolano la polémica obra de Fermín Toro (1806-1865), los Mártires . Considerada por algunos críticos como la primera novela venezolana por haber sido escrita por un escritor venezolano y renegada por otros, ya que Fermín Toro, en vez de tratar un tema nacional, escribe sobre el problema de la sociedad inglesa. En el año de 1882 aparece Zárate , de Eduardo Blanco (1840-1912), ésta es la primera novela que trata el tema histórico. Aunque algún crítico considere a Blanco el mejor de los primeros novelistas (Cfr. Planchart, 1980: 21), la crítica en general lo recuerda mejor por su labor poética que por su labor narrativa:

A don Eduardo Blanco lo salva saber menos Gramática y menos Retórica; está más cerca de Victor Hugo que del Ariosto o del Tasso. Su gran intuición de ese instante se llama Venezuela Heroica ; uno de esos libros que de inmediato se incorporan y forman una tradición nacional (Picón, 1984: 105).

La divergencia de opiniones dentro de la crítica hacen del estudio cronológico sobre el género de la novela en Venezuela una labor algo complicada21. Por ejemplo, muchos críticos optan por dejar fuera de sus estudios obras como la de Fermín Toro. Cabe destacar también, que una clasificación de los autores por tendencia o escuelas no es menos laboriosa. Con respecto a esta problemática, Uslar Pietri hace la siguiente aclaración en su Breve historia de la novela Hispanoamericana :

La literatura hispanoamericana nace mezclada e impura, e impura y mezclada alcanza sus más altas expresiones. No hay en su historia nada que se parezca a la ordenada sucesión de las escuelas, las tendencias y las épocas que caracteriza, por ejemplo, a la literatura francesa. En ella nada termina y nada está separado. Todo tiende a superponerse y a fundirse. Lo clásico, con lo romántico; lo antiguo con lo moderno; lo popular, con lo refinado; lo racional con lo mágico; lo tradicional, con lo exótico. Su curso es como un río, que acumula y arrastra aguas, troncos, cuerpos y hojas de infinitas procedencias. Es fluvial (Uslar, 1974: pp. 161).

Este será también el caso de la narrativa venezolana. Aquí, el Romanticismo se extiende hasta el Realismo, razón por la cual se le conoce también como «Realismo romántico». El Realismo se difunde hasta medianos del siglo XX para mezclarse con el Modernismo, el cual, a pesar de rechazar los movimientos anteriores, conserva en menor o mayor medida, aspectos de todos ellos como consecuencia de esta convivencia, así aparece por ejemplo el «Modernismo criollista», el cual recibe además las influencias del Costumbrismo.

Siguiendo un orden más o menos cronológico, en la segunda mitad del siglo XIX comienzan a aparecer en el género narrativo “[...] los primeros intentos que constituyen su arranque medular” (Medina, 1980: 145). Así, por ejemplo, aparece la tendencia de pintar al indio como un héroe romántico dando paso a la novela indianista22, cuyo máximo representante en Venezuela fue José Ramón Yepes (1822-1881) con sus novelas cortas Anaida (1860) e Iguaraya (1872).

Entretanto, el Costumbrismo comienza a florecer después de culminar la Guerra Federal (1859-1863). Durante esta época despierta un sentimiento nacional, lo que abre más tarde el paso a la novela costumbrista23. Los escritores costumbristas muestran la tendencia de concebir una sucesión de cuadros de costumbres para destacar el carácter típico del pueblo en la creación literaria. Se incorpora además el lenguaje popular en la novela venezolana. Según Salas Picón, la literatura de costumbre se impulsa en Venezuela por Felipe Tejera (1846- 1924), Rafael Bolívar (1884-1924)24, Delfín Aureliano Aguilera (1865-1937) y Miguel Mármol (s.d.), quienes a la vez fueron los últimos costumbristas (Cfr. Picón, 1984: 101).

En 1890 aparece la novela Peonía de Romero García (1865-1917), la cual se reconoció como la primera tentativa de criollizar lo venezolano. Aunque al autor se le haya criticado al principio de no manejar bien los géneros en el campo de la ficción (Cfr. Picón, 1984: 124), después se le reconocerá la influencia que dejó en las generaciones de escritores posteriores25. Para Uslar Pietri Peonía “es la [obra] que, con todas sus imperfecciones, abre el camino al interesante movimiento de la novela criollista en Venezuela y establece algunos de sus temas y de sus conflictos más característicos [...]” (Uslar, 1974: 76).

En efecto, Romero García logró exaltar la geografía de Venezuela, donde el paisaje y la vida del llano serán a partir de ese momento el leitmotiv más frecuente en la literatura nacional26 (Cfr. Picón, 1984: 125). De aquí surge la novela criolla, literatura de ficción con acento nacional. Se trata principalmente de una literatura rural, de campo y de selva, la cual será por un lado esencialmente social por tratar los conflictos de las sociedades y por el otro, reformista y política por defender los intereses de la plaza pública (Cfr. Uslar, 1974: 170). Con Romero García se encamina el auge del «criollismo» en el cuento y la novela, lo que significará a la vez, el período de decadencia del «costumbrismo», el cual desaparece casi por completo en el Modernismo.

Precisamente, no será sino a partir de 1890 con el auge del Modernismo, cuando la novela en Venezuela alcanza su mayor florecimiento. Esta corriente surge como la proyección literaria del positivismo que había penetrado en las aulas universitarias27 cerca de 1870 y había formado escritores como Fermín Toro, Cecilio Acosta, entre otros. No obstante, éste positivismo de la generación modernista seguía muy de cerca al evolucionismo y el lamarckismo28 (Cfr. Medina, 1980: 147). La primera generación de escritores modernistas salió de las revistas El Cojo Ilustrado y de Cosm ó polis , entre los más importantes se encuentran: Pedro Emilio Coll, Manuel Díaz Rodríguez, Rufino Blanco Fombona, Urbaneja Alchephol, Rafael Cabrera Malo, etc. (Cfr. Picón, 1984: pp. 144).

Por esta época, aparecieron dos grandes obras de Manuel Díaz Rodríguez (1871-1927), la primera Í dolos rotos (1901) y la segunda Sangre patricia (1902). La crítica en general lo considera por antonomasia el modernista venezolano. Seguidamente, marcando la madurez de la novela modernista aparecerá la novela El hombre de hierro (1907) de Rufino Blanco Fombona (1874-1944). Éste, según Salas Picón, tiene mejor calidad como cuentista que novelista y tiende a confundir la novela con el reportaje político (Cfr. Picón, 1984:155). En lo que se refiere a la lucha contra la dictadura gomecista fue uno de los más activos, escribiendo panfletos, artículos periodísticos y novelas. En 1910 aparece En este País , la primera novela de Urbaneja Achelpohl (1873-1937). Urbaneja fue el precursor del «criollismo», el cual no quedará excluido dentro del Modernismo, por esta razón este movimiento es conocido también como «modernismo criollista». Medina asegura además que “el criollismo no estuvo muy alejado de la influencia realista, como tampoco de la naturalista francesa, que, con Zola a la cabeza, fue rumbo decisivo para muchos escritores venezolanos [...]” (Medina, 1980: 144).

Así, aparece el Naturalismo en Venezuela abriéndose paso dentro del Modernismo. En 1898, Rafael Cabro Mato (1870-1935), publicó la novela Mim í . Rafael Mato bajo la influencia naturalista adquirida de la lectura, traslada el espacio novelesco de los escritores naturalistas franceses a los llanos venezolanos. Así aparece la versión venezolana de Madame Bovary . La protagonista, por supuesto una mujer criolla, a diferencia de la Emma Bovary de Flaubert razona como una discípula de Darwin y Spencer (Cfr. Picón, 1984: 151).

Dentro de esta corriente, la inspiración literaria del género narrativo comienza además a mostrar a la naturaleza como medio telúrico. También se comienza a tomar conciencia sobre los defectos y virtudes de lo nacional dentro de lo cual resaltan, entre otros aspectos, el carácter del mestizo y el acontecer social (Cfr. Liscano, 1969: 97).

El acontecimiento que logró promover el Naturalismo en Venezuela fue la creación del Círculo de Bellas Artes en 1912. Se trata de un movimiento que nace de las inquietudes precursoras de renovar las formas de expresión plásticas en Venezuela para alcanzar las corrientes generales de la estética proveniente de Europa. Ramón Medina explica las razones que impulsaron el movimiento de la siguiente manera:

El Círculo de Bellas Artes es la rebelión contra el academicismo, el grito de guerra de la juventud contra el imperio de las gastadas formas de un arte caduco que ya nada decía a la sensibilidad nueva. Surgió del propio seno de la vieja Academia de las Bellas Artes (fundada por Guzmán Blanco en 1877) cuando los jóvenes estudiantes de pintura y escultura consideraron, ...que la vieja institución ya nada podía ofrecerles [...]” (Medina, 1980: pp. 50).

A partir de ese momento, los paisajistas del Círculo de Bellas Artes empezaron a darle más importancia a la naturaleza venezolana y ésta llegó a proyectarse también en otras expresiones del arte como en el caso de la literatura. Así, por ejemplo, el paisaje criollo alcanza bajo la pluma de Urbaneja Achepohl sus mejores impresiones. Salas Picón afirma que Urbaneja enseña a querer a la tierra mostrando lo más bello del paisaje criollo: “Urbaneja no es un fotógrafo, sino un pintor que elige su tema, selecciona el material y armoniza los colores” (Picón, 1984: 159).

Otro acontecimiento importante que dejará sus huellas en la literatura contemporánea venezolana, fue el descubrimiento del petróleo en 1912 durante el gobierno de Juan Vicente Gómez (1908-1935). El Gobierno descuidó el sector agrario y transformó el país en una inmensa factoría petrolífera de propiedad extranjera. Esto trajo como consecuencia el abandono del campo, el cual, quedando en manos de pocas personas, proliferó la formación de latifundios. Además se formó una extrema diferencia social y económica entre las regiones despobladas, es decir el llano, y la ciudad. Dentro de este escenario, se comenzó a encontrar en el quehacer literario una crítica social que describe el panorama del país, como por ejemplo en las novelas La Trepadora (1925), Reinaldo Solar (1926) y Doña Bárbara (1929) de Rómulo Gallegos, donde se reflejan el conflicto entre la ciudad y el campo, la civilización y la barbarie, la sociedad y la naturaleza. Por su parte, Teresa de la Parra (1890-1936) publica la

novela epistolar29 Ifigenia, Diario de una señorita que escribió porque se aburría (1924), donde se plantea con algunos rasgos costumbristas el drama de la mujer frente a la sociedad conservadora caraqueña de finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX. En su segunda novela titulada Memorias de MamáBlanca (1929), de la Parra describe desde el interior casero la vida en los hogares de los dueños de plantaciones. Dos de los principales aportes de Teresa de la Parra a la literatura venezolana, radican en la introducción del humor y la ironía en la narrativa y en la incorporación del carácteríntimo dentro del relato. Con lo que respecta a Gallegos, el novelista se impuso en el arte de la ficción. Con él, el lenguaje popular alcanzó su mayor plenitud, algo que no había sido posible para sus antecesores costumbristas, quienes utilizaron los modismos y venezolanismos como un recurso de añadiduras artificiosas. Los críticos están de acuerdo en que con él termina una era y comienza otra en el campo de la novela.

Entretanto, como consecuencia del aislamiento general en el cual se encontraba el país bajo la dictadura militar gomecista, algunos de los escritores post-modernistas comenzarán a mostrar también una nostalgia por la historia heroica independentista. Con frecuencia se refieren al tema de los próceres de la Independencia. Esta temática se encuentra por ejemplo en la novela Las lanzas coloradas (1931) de Arturo Uslar Pietri, así como también en alguna obra de José Rafael Pocaterra (1889-1955). Este último escribe dos novelas sobre el tiempo dictatorial, una formará parte del género de la novela política y la otra de la novela de dictador30. En la novela Política feminista (1913) por ejemplo, escribe Pocaterra una sátira política. Luego conseguirá el renombre con su novela Memorias de un venezolano de la decadencia (1936), donde describe la época dictatorial en la que le tocó vivir.

Por último cabe añadir que los post-modernistas rechazaron los refinamientos estilísticos del lenguaje utilizado durante el Modernismo, empleando una nueva forma de expresión de carácter realista en el campo de la ficción. Así, partiendo de tendencias simbolistas31 crearon un nuevo estilo donde mezclaron además las esencias del «criollismo» (Cfr. Medina, 1980: 14).

3. Rómulo Gallegos y su Obra

Rómulo Ángel del Monte32 Carmelo Gallegos Freire nació en Caracas el 2 de Agosto de 1884. Internacionalmente se dio a conocer como Rómulo Gallegos después del lanzamiento en Madrid de la novela Doña Bárbara (1929). Su labor como docente y político, ésta última no tan exitosa como la de literato, le han dado un puesto de honor en la historia de Venezuela. Lowell Dunham lo coloca a la altura de los próceres de independencia como Simón Bolívar y Francisco de Miranda y al mismo grado que el maestro Andrés Bello (Cfr. ob. Cit. , p. 12). Así pues, si se quisiera dar un calificativo al autor que describa el conjunto de toda su labor, se le llamaría sin duda alguna “civilizador”.

Gallegos pertenecía a una familia de pocos recursos económicos. Su padre, Rómulo Gallegos Osío, era un comerciante mayorista de café que luego pasó a ser comerciante de vino. Había nacido en Villa de Cura (a unos 95 kilómetros de Caracas), pero se había mudado de niño a la capital. Su madre, la señora Rita Freire Guruceaga, por el contrario, sí era caraqueña. El matrimonio Gallegos procreó ocho hijos, de los cuales Rómulo Gallegos era el segundo. Dos de sus hermanos, entre ellos la primogénita, murieron a temprana edad y el último murió en el parto junto a su madre. A estas alturas Gallegos sólo tenía 12 años de edad. La orfandad materna y la pobreza que le acompañaron durante toda su infancia, hicieron de esta etapa un tiempo muy triste en la vida del autor.

Cuando tenía 10 años, había ingresado por voluntad propia al Seminario Metropolitano porque creyó haber sido llamado al sacerdocio. Después de la muerte de su madre, su padre lo retira para que lo ayudara en el cuidado de los hermanos menores. Sin embargo, las inclinaciones hacia la religión le siguieron gran parte de su vida33. Gallegos entretenía a sus hermanos imitando la misa en sus juegos, también les contaba cuentos y fábulas. A una temprana edad Gallegos ya había desarrollado su sentido para la narración destacándose como buen orador. No obstante, Gallegos fue un niño tímido y como escritor nunca le gustaron las tertulias.

Un tío de Gallegos también influyó en la creatividad del joven Rómulo despertando su fantasía con las anécdotas de viajero. Era cauchero y cuando volvía de Guayana solía contar historias sobre el “País de serpientes y de ceibas más viejas que los piaches” ( ob. Cit. , p. 31). Probablemente de estas invocaciones salieron algunos pasajes de Canaima (1935)34. Tenemos fe de que el primer contacto con el llano y con los llaneros, tema principal de su obra maestra, lo tuvo viviendo en Caracas cuando era niño. Frente a su casa pasaban los llaneros con las reses que iban camino al matadero y según afirma Dunham: “[…] Ahí fue donde, por primera vez, oyó su manera de hablar y donde primero oyó sus coplas […]” ( ob. Cit. , p. 28).

En 1898 entró en el Colegio Sucre, cuyo director era el Doctor Jesús María Sifontes, uno de los educadores más eminentes de Venezuela. Cuando cursaba el primer año de bachillerato obtuvo un empleo de maestro en el colegio para dar aulas en la instrucción primaria. Por falta de recursos para el sostenimiento personal no pudo terminar el bachillerato con sus otros compañeros de estudio, ni entrar tampoco directamente a la universidad. Por eso permaneció tres años más en el colegio como profesor antes de recurrir a un amigo de su padre, quien logró que la Universidad cubriera los costos de la graduación del grado de Bachiller con sus fondos (Cfr. ob. Cit ., p. 33).

En 1903 obtuvo el título de Bachiller y comenzó a estudiar Ciencias Políticas en la Facultad de Leyes de la Universidad de Caracas. Un año después tendrá que abandonar los estudios para ayudar a su padre con la familia.

Durante el tiempo universitario, hizo amistades con quienes más tarde fundaría la revista La Alborada (1909)35 : “Eramos cinco y a todos se nos ocurría imaginar, como a todos los jóvenes les acontece, que con nosotros comenzaba un mundo nuevo, originalísimamente nuestro, donde allí sí valía la pena vivir” ( ob. Cit ., p. 35). Liscano afirma que las aulas universitarias donde se discutía sobre Comte, Darwin, Lamarck y se estrenaban los estudios de las ciencias naturales, influenciaron en el pensamiento de los jóvenes de la época ya que: “El clima intelectual propiciaba el ateísmo, positivismo, la libre crítica filosófica, el naturalismo” (Liscano, 1969: 31). Se desarrolló una evolución ideológica que más tarde alcanzaría a la literatura y llevó a varios de estos jóvenes a escribir novelas naturalistas y realistas (Cfr. Liscano, 1969: 32).

El encuentro con su futura esposa, doña Teotiste Arocha Egui, tuvo lugar en El Valle en el mes de agosto de 1905. La familia de Gallegos al igual que los Arochas, se había mudado para este pueblo cercano a la capital huyendo del alto costo de la vida caraqueña. El 15 de abril de 1912 Gallegos contrajo nupcias con doña Teotiste y el 4 de junio del mismo año falleció su padre.

De 1906 a 1908 estuvo trabajando en la estación del Ferrocarril Central en El Valle. Un año más tarde fundó la revista semanal La Alborada junto a sus antiguos amigos y el 31 de enero de 1909 apareció en la revista su primer artículo bajo el titulo “ Hombres y Principios ”. En él, Gallegos expresó la reacción que experimentaron la mayoría de los venezolanos con la caída del gobierno de Cipriano Castro (1889-1908) y exigía al nuevo presidente gobernar con principios, obteniendo por este ensayo el renombre que merecía entre los escritores venezolanos. Sin embargo, sus palabras no cambiaron el porvenir, con sus 25 años no podía advertir que estaba comenzando en Venezuela la dictadura más larga del siglo XX.

Consecutivamente seguirían apareciendo en los ocho números siguientes de la revista ensayos sociales y políticos de Gallegos36 y sus compañeros, en los cuales expresaban su “dolor de patria”37. Como la revista se inclinaba más hacia una orientación política y social, alejándose de las innovaciones literarias europeas de su tiempo, se vieron obligados a cerrarla el mismo año porque la censura gomecista no les permitía publicar libremente sus opiniones38.

No obstante, Gallegos siguió publicando en otra revista, por medio de la cual se desarrolló la segunda etapa literaria del autor. El Cojo Ilustradado , así se llamaba la revista quincenal ilustrada que publicaba artículos literarios, científicos y artísticos. La revista pertenecía a la categoría de las publicaciones modernistas y logró sobrevivir casi 25 años pasando “[...] desde sus humildes comienzos como pequeña hoja de anuncios hasta su transformación en una de las mejores revistas de la América Latina [...]” ( ob. Cit. , p. 46). Gallegos publicó en ella desde el primero de enero de 1910 hasta el 15 de febrero de 1915 siete cuentos39, dos bosquejos, los cuales utilizaría en sus futuras novelas40, dos ensayos, uno psicológico denominado “ Una aberraci ó n en la vida ” y otro social denominado “ Necesidad de valores culturales ” . En éste último, con data del 15 de agosto de 1912, Gallegos expuso el problema de la falta de cultura de los pueblos hispanoamericanos, la lucha entre la civilización y la barbarie, llamando a las fuerzas opuestas “la ciudad” y “el monte” (Cfr. ob. Cit ., p. 158).

Consciente de su misión civilizadora, comenzó en 1912 en el magisterio, pues tenía claro que para cambiar algo en su país había que comenzar cambiando la educación de los jóvenes. En 1913 publicó un libro de cuentos llamado Los Aventureros . Fue nombrado director del Colegio Federal de Barcelona, capital del Estado Anzoátegui, y mientras desempeñaba este cargo escribió el cuento El milagro del año41. Luego regresó a Caracas porque fue nombrado subdirector del Liceo de Caracas (rebautizado como Liceo Andrés Bello), donde también fue profesor de filosofía. Permaneció en el Colegio hasta 1928.

El 25 de Junio de 1915, después de haber aparecido el último número de El Cojo Ilustrado con data del 15 de abril, Gallegos intensifica su labor de cuentista en el semanario ilustrado La Revista. Aquí apareció el cuento Un Caso Clínico , seguido luego del cuento La Esfinge , publicado el 26 de septiembre. En ese mismo año escribió también la novela La Esperada , pero ésta nunca se publicó. Sin embargo, la trama de la misma fue desarrollada en la novela Cantaclaro (1934). En 1918 apareció otro cuento en la Revista titulado El Piano Viejo , el cual es según Lowell “El mejor cuento de Gallegos, y uno de los mejores escrito en lengua española” ( ob. Cit. , p. 53).

El 9 de febrero de 1916 se publicó el cuento Los Mengánez en la revista Actualidades a petición del director de la misma. En ese tiempo, Gallegos tuvo que sustituir al escritor José Rafael Pocaterra, encarcelado por la dictadura gomecista. Consecutivamente comenzaron a aparecer en esta revista semanal varios cuentos de Gallegos. Durante este período ya resalta el poder creador del novelista en la firmeza de la descripción con la que pinta a sus personajes42.

Sin dejar a un lado su carrera de docente mientras se dedicaba a la escritura, Gallegos recibió otro puesto como educador. En 1918 fue nombrado subdirector de la Escuela Normal de Varones de Caracas, donde enseñaba psicología de la educación.

El 6 de enero de 1920 se publicó en Caracas por la imprenta Bolívar su primera novela titulada El ú ltimo solar , donde rindió homenaje a su tío materno, el hombre que le había enseñado a leer y a escribir. Por ese mismo tiempo Gallegos y Eduardo Coll compraron la revista Actualidades . Hicieron algunos cambios en la revista, ésta empezó a dedicar un número de ejemplar a cada uno de los Estados de la República. Gallegos se hizo responsable del número dedicado al Estado Aragua, de manera que tenía que ir a la ciudad de Maracay43. Allí el secretario de Gómez, conocido de Gallegos, le presentó al General y de este modo Gallegos pudo conseguir el material para su artículo.

En 1921 Gallegos vivía en Los Teques, donde tenía un puesto de docente en el liceo San José de los Teques, pero seguía viajando a Caracas para seguir impartiendo clases en el Liceo Andrés Bello. Paralelamente con su labor educadora, escribió en ese año de 1921 la novela El Forastero , la cual se publicaría 21 años más tarde para evitar ser censurada por Gómez.

En 1922 apareció un cuento corto de Gallegos titulado Los inmigrantes en la revista La Novela Semanal , donde Gallegos aparecía como Editor Literario. El mismo año apareció el cuento La rebeli ó n en la revista de Rafael Pocaterra conocida como La Lectura Semanal . En diciembre de 1925 publicó La trepadora , la cual fue dedicada a su amigo Fernando Paz Castillo. En esta novela el autor se preocupaba por el carácter racial de Venezuela. En el prólogo reveló el origen de la trama, su desarrollo y mostró su estado de ánimo haciendo algunas reflexiones acerca de la literatura venezolana del pasado y sus expectativas de lo que esperaba de ella para el futuro. Amén encontramos una confesión muy personal sobre su obra, según el propio autor: “es mi primer libro optimista y estoy satisfecho de haberle dado este carácter [...]” ( ob. Cit. , p. 61).

En el año que precede, Gallegos visitó por primera vez Europa acompañado de su esposa. Llegaron a España y luego se dirigieron a París, donde permanecerían un año y medio. En este viaje visitaron la ciudad de Bolonia con la intención de someter a su esposa a una intervención quirúrgica en la rodilla. Sin embargo, no pudieron hacerla porque no tenían suficiente dinero para cubrirla. De vuelta en Venezuela, Gallegos siguió impartiendo aulas y escribiendo. Estaba trabajando en una novela donde el leitmotiv era el llano, pero, como para el proyecto necesitaba material, debía viajar a la región de los llanos de Apure. Esta obra no se terminó de imprimir en Venezuela, sino que aparecería el 15 de febrero de 1929 bajo el sello de la imprenta de la editorial española Araluce transformada en Doña Bárbara44 .

En febrero de 1928 surgió en Venezuela un movimiento estudiantil y cultural en contra del gobierno dictatorial conocido como la Semana Estudiantil45. Algunos de los estudiantes capturados habían sido alumnos de Gallegos en el Liceo Andrés Bello y leían Doña Bárbara46 con esperanza de un cambio . En septiembre de 1929, Doña Bárbara fue premiada como mejor novela del mes publicada en España. El galardón la llevó más allá de las fronteras hispanoamericanas siendo traducida posteriormente a diferentes idiomas47.

Mientras tanto en Venezuela, los rumores de que la novela había sido escrita en contra de la dictadura gomecista hicieron que el dictador se interesara por ella48. Entonces, le leyeron Doña Bárbara y entusiasmado por todo su colorido folclórico, Gómez, que no la había entendido, quiso premiar a Gallegos, nombrándole Senador del Estado Apure. Por esta razón, Gallegos tuvo que regresar a España en noviembre de 1929 y permaneció allí hasta julio de 1930 tratando de huir de las responsabilidades políticas que le otorgaban. En ese mismo año apareció la segunda edición de Doña Bárbara , revisada por el autor y además con un glosario de venezolanismos. También apareció la publicación de El ú ltimo Solar , modificado bajo el título de Reinaldo Solar y la segunda edición de La trepadora , todas bajo el nombre de la imprenta de Araluce.

Gallegos volvió a Venezuela cuando Juan Bautista Pérez estaba en la presidencia, pero en 1931 se hizo una reforma constitucional y Gómez fue elegido Presidente de Venezuela por unanimidad. Esto obligó a Gallegos a irse de nuevo del país, de otro modo, hubiera tenido que presentarse frente al Congreso y aceptar su cargo de Senador. El 4 de abril de 1931 abandonó Venezuela con su esposa rumbo a Nueva York financiado con un préstamo de un amigo. Desde el destierro, Gallegos envía una carta al Presidente del Senado para desistir de su cargo, con lo cual quedó condenado al exilio.

Después de haber vivido un año en Nueva York, el matrimonio se mudó a España, donde Gallegos había obtenido el empleo de Jefe de Ventas en una empresa americana. Este trabajo les permitía vivir modestamente en Madrid49 en un apartamento donde se reunían exiliados y viajeros venezolanos. Durante el verano, para huir del calor sofocante de la capital, iban a una casa alquilada en Galicia y también vivieron en Barcelona, sede de la Editorial Araluce.

Antes de abandonar España Gallegos escribió dos obras maestras más, con lo cual completa su trilogía telúrica: Cantaclaro (1934), la novela de la llanura y Canaima50 (1935), la novela de selva. También se llevó el manuscrito de Pobre Negro que había comenzado en septiembre.

El día 15 de diciembre de 1935, muere el dictador Gómez y Gallegos comienza las negociaciones con el gobierno sucesor de López Contreras para regresar a Venezuela. Dos meses más tarde, lo despidieron sus amigos en la estación de Atocha de Madrid, mientras que un grupo de intelectuales lo aguardaban en el puerto venezolano de la Guaira.

En Venezuela, comenzó su participación en la actividad política con el cargo de Ministro de Instrucción Pública. En junio de 1936, abandonó el Ministerio tras una huelga general que se había desatado en el país. Fue electo Presidente del Concejo del Municipio de Caracas en 1940, poco después diputado y más tarde Ministro de Educación. En 1941 Gallegos creó una empresa productora de cinematografía, Ávila Films51. Además de ser productor, es también guionista. Así aparece la película Juan de la Calle, que se estrena el día 27 de noviembre de 1941 en Caracas. La idea de Gallegos era hacer una adaptación de Doña Bárbara ; pero el sueño quedó sin realizarse, porque la empresa había acabado con todos los fondos haciendo un sinfín de pruebas, de las cuales ninguna le satisfizo (Cfr. Izaguirre, 1977: 35).

En 1942 volvió al oficio de escritor y termina El forastero , novela que había comenzado a escribir 21 años antes, a esta versión agregó el movimiento estudiantil de 1928. En 1943 aparece Sobre la misma tierra , es la novela del lago de Maracaibo, el petróleo y los indígenas.

Continuando con su actividad política, fundó el partido político Acci ó n Democrática . Luego fue lanzado por el mismo partido como candidato a la presidencia desde el Estado Apure, lugar donde se desarrolla la acción de la novela Doña Bárbara . En 1948 en libérrimos comicios52, fue electo Presidente de la República. Pero durante el discurso de toma de posesión frente al congreso al pronunciar estas palabras: “Yo seré el presidente de la Concordia”, descubrió sus intenciones de consolidar los partidos políticos en el país. Como consecuencia fue víctima de un golpe de estado pocos meses más tarde y exiliado por las fuerzas armadas. Lo subieron a un avión que lo llevaría a EE UU, pero decidió cambiar el rumbo a Cuba, donde lo recibieron viejos amigos. Para vivir modestamente, comenzó a trabajar para la revista Bohemia . En julio de 1949, dejando en imprenta sus Obras completas bajo la Editorial Lex, se embarcó para México, donde murió su esposa el 7 de septiembre de 1950. Para superar la pérdida, reinició la escritura de una novela inspirada en Cuba, la cual ya había comenzado a escribir. Esta se publicó el 28 de febrero de 1952 bajo el nombre de La brizna de paja en el viento53 . En el verano del mismo año, Gallegos y sus dos hijos adoptivos, Alexis y Sonia, se trasladaron a Morelia (México), donde permanecieron hasta abril de 1955.

En conmemoración a los veinticinco años de la primera edición de Doña Bárbara , el Fondo de Cultura Económica lanzó en 1954 una nueva edición de la novela, revisada minuciosamente por Gallegos e ilustrada por Alberto Beltrán, a la cual se le dio a conocer como la versión definitiva de la misma. Además, se publicaron sus discursos políticos y ensayos bajo el título de “ Una posici ó n en la vida ” . Al regresar a México, el 2 de agosto de 1955 se radicó en México D.F.

Durante este tiempo en México Gallegos se vinculó nuevamente con la industria cinematográfica. La empresa mexicana de los Estudios Churubuscos tenía especial interés en las novelas de Rómulo Gallegos y se realizaron las adaptaciones de las novelas54 : Doña Bárbara, Canaima, Cantaclaro, La Trepadora y La Señora de Enfrente, una película producida con el argumento escrito por Gallegos.

Derrocado el dictador Marco Pérez Jiménez55 (1952-1958), Rómulo Gallegos regresó a Caracas con los restos de su esposa. A los 85 años de edad, el día sábado 5 de abril de 1969 falleció en su ciudad natal. En edición póstuma apareció en 1971 Tierra bajo los pies , novela inspirada en los acontecimientos más sobresalientes de la Revolución Mexicana.

[...]


1 Para desarrollar la investigación se ha trabajado con la versión comentada de Domingo Miliani de la Editorial Cátedra, 3 era. edic. impresa en Madrid en el 2001. Todas las citas que se harán de la novela Doña Bárbara en este trabajo serán de esta edición y serán señaladas con la abreviatura: D.B . Las palabras subrayadas en las citas, pertenecientes al vocabulario venezolano, pueden consultarse en el glosario adjuntado al final del trabajo.

2 Véase en: A. Damboriena (1960). R ó mulo Gallegos y la problemática venezolana . Caracas.

3 Juan Liscano señala: “Desde un principio el estilo fue calificado de “clásico”, tanto por la arquitectura sobria y poderosa cuanto por la escritura de evidente filiación cervantina (Liscano, 1969: 100).

4 Doña Bárbara pertenece específicamente al subgénero de la novela del llano, mientras que la Vorágine también junto a Canaima de Gallegos pertenecen a la novela de la selva y Don Segundo Sombra a la novela de la Pampa.

5 Término griego recuperado por C.G. Jung y C. Kerényi para designar al mito.

6 En el discurso televisivo del programa Al ó Presidente del día 20.03.2006 ha dicho: “[...] te espero en esta sabana, Mister Danger.” refiriéndose al ex-presidente de EE UU George W. Bush. Un análisis del discurso político del presidente Hugo Chávez se puede ver en el libro electrónico de Isabel Díaz (2010). En [línea]: www.enpalabrasdehugochavez.com

7 Para hacerse una visión de esta problemática se recomienda a Osorio Tejeda, Nelson (1985). “Doña Bárbara y el fantasma de Sarmiento”. En: Casa de las Am é ricas. La Habana, Año 26 Nr. 152, págs. 64-74.

8 Estos últimos, como son imágenes de la psique que se reproducen en el inconsciente colectivo, por lo tanto muestran un rasgo de la personalidad del individuo. En los mitos se encuentran también esas imágenes, llamadas arquetípicas, las cuales se repiten como modelos o patrones originales. Es por lo que, por ejemplo en el personaje de doña Bárbara, se encuentra al arquetipo de la amazona.

9 La poesía de Octavio Paz en su conjunto, es una de las que mejor simboliza el principio femenino del mito de la Madre Tierra. Véase por ejemplo, Piedra del Sol (1949) o Ladera Este (1969), por nombrar sólo algunas de sus obras.

10 Este último aspecto no pertenece sólo a la literatura, sino también a la ciencia etnográfica.

11 El complejo de inferioridad en los mexicanos es consecuencia de la brutalidad del mestizaje que se proyecta en la consciencia colectiva del pueblo en “la Chingada” (Cfr. Hölz, 1998: 22).

12 En la novela histórica, se puede encontrar dentro del mito de la conquista al arquetipo del conquistador véase por ejemplo en Miguel Otero Silva (1979). Lope de Aguirre, príncipe de la libertad , o al arquetipo del libertador procedentes de la lucha de independencia. Por esta razón, Salas Picón señala que: “[...] junto con Bolívar ha surgido el Olimpo y los mitos de la nueva patria: Sucre, Páez [...] los grandes jinetes que [...] fueron a vengar a los Incas” (Picón, 1984: 60).

13 Al respecto véase la publicación de Karl Hölz (1998). Das Fremde, das Eigene, das Andere . Berlín.

14 Es una traducción libre mía del original: “Die Suche nach der mythologischen Wesenheit von El Dorado ist für Carpentier bis heute noch nicht abgeschlossen […]”.

15 No se pretende concretizar aquí sobre este género de la literatura latinoamericana. Sobre este tema véase: Camayd-Freixas, Erik (1998). Realismo mágico y primitivismo . Relecturas de Carpentier, Asturias, Rulfo y García Márquez . Boston: Univ. Press of America.

16 Es por ello que José Camacho afirma: “La literatura mítica y el realismo mágico son conceptosíntimamente unidos” (Camacho, 2006: 20).

17 Para una periodización de la novela en Latinoamérica, se recomienda L. Pollmann, quien hace una clasificación por etapas de la evolución del género. Véase: Pollmann, Leo (1983). Hacia una periodizaci ó n de la novela latinoamericana . En la revista Lateinamerika-Studien . München, Bd. 13, T. 2. (págs. 695-708).

18 Entre ellas se encuentran La Guerra Federal (1858-1863) y las revoluciones Reconquistadoras (1867-1868) y de Abril (1870).

19 Según Salas-Picón, en los periódicos de los años 30 y 40 comienzan a aparecer escritores de costumbres. Así, afirma que el Costumbrismo apareció antes de la novela y el cuento realista (Cfr. Picón, 1984: 100).

20 Del francés feuilleton , que comienza a aparecer a principios del siglo XIX en la prensa francesa. En Venezuela, el primer periódico aparece en 1808, fundado por los colonizadores con el nombre La Gaceta de Caracas (1808-1810), después en manos republicanas recibirá el nombre de El Semanario de Caracas. En 1818 Simón Bolívar fundó El Correo del Orinoco , donde publicaba sus proclamas.

21 El investigador Becco, Horacio ha hecho una cronología de la narrativa entre los años de 1900-1979. Véase en: Medina José Ramón (1980). Ochenta años de la literatura venezolana . Caracas (págs. 341-364). En los anexos, se presenta un esquema sobre el desarrollo de la novela en Venezuela para resumir este capítulo.

22 La novela indianista es un resultado de las influencias de la novelística de Chateaubriand y de J. Feminore Cooper. La diferencia entre la novela indianista y la indigenista, se encuentra en que en la primera está dentro de la tradición romántica, ésta idealiza y muestra al indio como algo exótico, mientras que la segunda se encuentra bajo la tendencia naturalista y tiene la intención de reivindicar el mundo indígena.

23 Tiene su origen en los cuadros de costumbres de la época romántica. El precursor de la novela de costumbres fue Honoré de Balzac (1799-1850) con su obra La comedia humana (Cfr. Platas, 2007: 472), de donde se deriva también el Realismo (Cfr. Platas, 2007: 484).

24 Pedro Elíaz Gutierrez compuso la zarzuela “Alma Llanera” (1914) del texto de Rafael Bolívar. Más tarde la zarzuela se convierte en una canción folclórica, la cual se considera hoy el segundo Himno Nacional de Venezuela.

25 Entre algunos de ellos se encuentra Pedro María Parra (1870-1945), creador de la Lugareña (1908), conocida bajo el género de la novela del páramo.

26 Así se ha denominado a la novela costumbrista o paisajista y toda aquella de asunto vernáculo. Según la opinión de Planchart, la novela Zárate de Eduardo Blanco “demuestra que la literatura llamada nacional por la sugestión y descripción del ambiente criollo no comienza con el criollismo” (Planchart, 1980: 21).

27 Con la entrada del positivismo durante el tercer período del gobierno de Guzmán Blanco (1886-1888), se renuevan en Venezuela los estudios universitarios desde las Cátedras de Ciencias naturales hasta la historiografía. Precursores fueron los catedráticos Adolfo Ernst (1832-1899) y Rafael Villavicencio (1838-1920).

28 Denominación derivada del nombre del creador de la primera teoría evolucionista, Jean-Baptiste de Lamarck (1744-1829).

29 Género narrativo escrito en primera persona, está constituido por cartas.

30 Aunque se encuentre en novelas anteriores el tema del dictador, el género de la novela de dictador se inicia a partir de 1926 con la novela Tirano Banderas de Valle-Inclán. Esta corriente novelesca tiende a hacer una descripción sobre el estudio de un dictador haciendo referencias a las circunstancias políticas y sociales que atañe a su mandato (Cfr. Platas, 2007: pp. 472).

31 Por ejemplo el uso de metáforas, símiles, símbolos y la sinestesia.

32 La presente bibliografía se apoya en la publicación de Lowell Dunham (1957). R ó mulo Gallegos. Vida y Obra . México. Las citas tomadas de esta edición serán señaladas en adelante con la abreviatura: ob. Cit ., y la página.

33 Cuando escribe su trabajo para optar por el bachillerato, todavía predominaba en el joven el pensamiento católico ortodoxo. Sin embargo, Damboriena asegura que a partir de los 25 años empieza a tener perjuicios antirreligiosos como consecuencia de la literatura de Byron, Verlaine, Tolstoi, Zola, Darwin, Nietzsche, etc. (Cfr. Damboriena, 1960: 62)

34 Liscano afirma que la presencia ocasional con el tío le abre al joven los horizontes míticos y esto queda como evidencia en el capítulo denominado “ Las Palabras Mágicas ” en la novela Canaima (Cfr. Liscano, 1969: 21).

35 Entre ellos: Julio Planchart, Henrique Soublett, Salustio González Rincones y Julio Horacio Rosales.

36 En el N° 2 de la revista aparece “ Algo sobre la Revista de Instrucci ó n p ú blica ” y “ Las Causas ” ; el N° 3 publica “ Por los partidos ” , “ El respeto a la ley ” y “ El factor educaci ó n ” ; en el N° 4 aparecen “ Los poderes ” , el segundo artículo de la serie “ El factor educaci ó n ” y “ La alianza hispano-americana ” ; en el N° 5 se imprime “ El cuarto poder ” . El N° 6 publica el tercer ensayo sobre “ El factor educaci ó n ” ; el N° 7 contiene “ El verdadero triunfo ” y el cuarto ensayo sobre “ El factor educaci ó n ” ; el N° 8 trajo el último artículo de la serie “ El factor educaci ó n ” y “ Los congresos ” .

37 Inspiración en el gran poeta portugués Guerra Junqueiro (1850-1923), representante de la llamada Escola Nova en Portugal. Perteneció a la generación del 70 y al grupo llamado Os Vencidos da Vida, movimiento revolucionario académico de la ciudad universitaria de Coimbra, que surgió como respuesta al panorama literario portugués de fin de siglo.

38 Durante el período de gobierno de Gómez se cerró también la Universidad de Caracas desde 1912 hasta 1920.

39 Cinco de los cuales integran el volumen titulado “ Los Aventureros ” . Aquí aparecen por segunda vez los cuentos “ Los emigrantes ” y “ El análisis ” .

40 “ Las rosas ” , el cual se titula posteriormente “ Sol de Antaño ” y por último “ La liberaci ó n ” . La temática de estos escritos se puede ver en L. Dunham págs. 166-169.

41 Adaptado en 1915 como pieza de teatro y estrenado por la compañía española Mendizábal-Ros.

42 Para comprender las obras de Rómulo Gallegos como un conjunto y para ser comprendidas en su totalidad, Liscano aconseja analizar todos sus cuentos, porque la mayoría de los motivos y los temas de la novelística galleguiana han sido procreados en ellos (Cfr. Liscano, 1980: pp. 154).

43 Aquí se encontraba una finca de Gómez, la cual transformada en jardín botánico, era el lugar favorito de retiro del dictador.

44 Los detalles se encuentran más adelante en el quinto capítulo de este trabajo.

45 Más detalles sobre este movimiento se pueden encontrar en L. Dunham, 1957: págs. 82-85.

46 En enero de 1949 Gallegos, para explicar su acción política, escribirá sobre estos acontecimiento lo siguiente: “Yo escribí mis libros con el oído puesto sobre las palpitaciones de la angustia venezolana y uno de ellos fue leído dentro de las cárceles donde se castigaba con grilletes y vejámenes la justa rebeldía de los jóvenes de hace veinte años contra la tiránica barbarie que oprimía y deshonraba nuestro país y fue por obra de esa lectura que, más tarde, ... algunos de aquellos ya enfrentados con responsabilidades de hombres hechos y derechos, se me acercaron a reclamarme: Se te necesita en el campo de la acción [...]” (Citado de la edic. de Catedra, D.B ., p. 49).

47 Al inglés, por R. Malloy, Nueva York, Jonathan Cape & Harrison Smith, 1931; al checoslovaco, por Jan Cep, Praga, 1936; al portugués, por Jorge Amado, Curitiba, Editorial Guaira, 1940; al alemán, por G.H. Neuendorrff, Leipzig, Editorial Paine, 1941; al noruego, por Aksel Sandemose, Oslo, Editorial Aschehoug Company, 1941; al francés, por Henry Pannel, París, Sorlot, 1943; al sueco, por Karin Alim, Estocolmo, P.A. Norstedt & Söners, 1946; al italiano, por Carlo Bo, Milán, Editorial Antonioli, 1946; etc.

48 El nombre de la novela había alertado al gobierno, porque Rufino Blanco Fombona había utilizado ya en 1914 el apelativo «barbarocracia» para designar al gobierno dictatorial de Gómez.

49 Estaban residensiados en La Casa de las Flores en el Barrio de Argüelles.

50 Esta última había sido prohibida en Venezuela y los ejemplares que circularon en el país fueron incautados.

51 Sobre la etapa de Gallegos como cineasta poco se encuentra en las bibliografías. La razón se debe a que la mayoría de las películas y cortometrajes se quemaron en un incendio (Cfr. Izaguirre, 1977: 33).

52 Zapata afirma que Gallegos fue “el Presidente más votado en la historia en Venezuela” (Cfr. Zapata, 2008: 90). Estos comicios fueron también muy importantes para el desarrollo de la historia, era la primera vez que las mujeres ejercían el derecho al voto.

53 Esta es la primera obra narrativa de Gallegos donde no aparecen los personajes y los paisajes venezolanos.

54 Las adaptaciones de las novelas no obtuvieron buenos resultados. Rodolfo Izaguirre hace la siguiente crítica al respecto: “ Las sinopsis de aquellas películas comparadas con las estructuras argumentales de las novelas revelan la distancia existente con lo que es medular en Gallegos... Con Doña Bárbara, por ejemplo... el despojo a la creación literaria es total y nada queda de la novela, sino un esquema melodramático [...]” (Izaguirre, 1977: 39).

55 Este fue uno de los dirigentes del golpe de estado contra Gallegos, había asumido la presidencia en 1952.

Detalles

Páginas
102
Año
2010
ISBN (Ebook)
9783656455004
ISBN (Libro)
9783656482246
Tamaño de fichero
1 MB
Idioma
Español
No. de catálogo
v229643
Instituto / Universidad
University of Trier – Fachbereich II: Sprach-, Literatur- und Medienwissenschaften
Calificación
2,0
Etiqueta
Doña Bárbara Rómulo Gallegos Madre Tierra Archetypen la devoradora de hombres Venezuela Gómez Cacique novela de la tierra
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Título: La dualidad en Doña Bárbara de Rómulo Gallegos: