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Extracto

Plauto y Shakespeare: gemelos y errores

Enrique del Cerro Calderón

“El Mundo Clásico en Shakespeare”

Máster en el Mundo Clásico y su proyección en la Cultura Occidental

Curso 2011-2012

El recurso cómico consistente en presentar parejas de personajes dobles en escena que provocan confusión entre los demás personajes de la obra es antiguo y tiene cierta tradición en la literatura occidental. Sus orígenes están en la comedia nueva griega, muchas de cuyas obras no nos han llegado o no lo han hecho de forma completa aunque sabemos que algunas de ellas llevaban títulos tales como Δίδυμοι (“los gemelos”) o Όμοιοι (“los iguales”)[1].

La comedia latina, más adelante, crea nuevas obras tomando como modelos, en ocasiones, muchas de estas obras griegas hoy perdidas para nosotros. De este modo y, a pesar de que era frecuente la contaminatio de argumentos y de otros elementos literarios, analizando la producción latina podemos hacernos una idea de qué fue lo que Grecia había producido en primer lugar. El ejemplo más claro en este sentido son las obras de los dramaturgos latinos Plauto y Terencio, muchas de cuyas obras reelaboran originales griegos como, por ejemplo, Los Menecmos también conocida como Los gemelos, de Plauto, obra que será objeto de análisis en el presente trabajo.

Algo similar ocurre mucho más tarde, en el Renacimiento Europeo. Los humanistas redescubren las obras clásicas y, en no pocas ocasiones, se imitan y contaminan argumentos y elementos cómicos en la misma línea de lo que ocurrió en la comedia romana con respecto a la griega. William Shakespeare es el máximo representante del llamado Renacimiento inglés aunque por su nacimiento ya sea un hombre del Barroco. Shakespeare también escribió una obra al estilo de Plauto, The Comedy of Errors que incorpora como novedad dos parejas de gemelos en lugar de una.

El objetivo del presente trabajo es, centrándonos en el estudio de la comedia de Plauto y de la de Shakespeare y, partiendo de la base de que Shakespeare tuvo como modelo a Plauto a la hora de escribir su comedia, tratar de determinar, en primer lugar, qué tienen en común ambas obras a través del análisis de las tramas y de las equivocaciones surgidas por la alternancia en escena de personajes dobles y, en un segundo lugar, cómo se produce la comicidad en ambas obras. Por último, ya que no podemos determinar con seguridad cuál fue la aportación latina a la tradición griega, al menos descubrir en todos estos detalles qué aporta Shakespeare con respecto a Plauto.

Comencemos con la descripción del argumento de cada comedia para comparar después las tramas con mayor detalle. En Los Menecmos un mercader de Siracusa que tenía dos hijos gemelos, Menecmo y Sósicles, pierde al primero de ellos en Tarento, donde había ido en viaje de negocios. Destrozado por la pena, muere poco después. Al niño lo recoge un rico mercader de Epidamno que lo adopta y lo hace heredero de su fortuna al morir. Menecmo vive en Epidamno, lugar en el que se desarrolla la acción, está casado con una mujer autoritaria y tiene por amante a Erocia, una cortesana que además es vecina suya.

Mientras tanto su hermano, a quien el abuelo le ha cambiado el nombre por el del nieto perdido y convertido de Sósicles en Menecmo, ha vivido y crecido en Siracusa hasta que ya de adulto, en compañía de su esclavo Mesenión, emprende la larga búsqueda de su hermano por todo el mundo conocido. La llegada de Menecmo II a Epidamno es la que va a provocar la serie de equívocos que constituyen la verdadera trama de la comedia hasta que los dos hermanos se reconocen y regresan juntos a Siracusa.

En The Comedy of Errors el anciano Egeon, mercader de Siracusa, está a punto de ser ejecutado por incumplir la ley impuesta en Éfeso que prohíbe a los habitantes de Siracusa viajar a esta ciudad bajo pena de muerte, debido a ciertas rivalidades políticas. Antes de ordenar su muerte, sin embargo, el duque de Éfeso deja hablar a Egeon, que cuenta su historia. Hace veinticinco años, su mujer tuvo gemelos. Además, compró una pareja de gemelos nacidos el mismo día para que fuesen los criados de sus hijos. En un viaje en barco, una tempestad separó al matrimonio y nunca más vio ni a su mujer ni a uno de sus hijos ni al criado de éste. Los dos hijos gemelos tenían el mismo nombre: Antipholus. Y sus esclavos también: Dromio.

Los personajes perdidos en el naufragio viven en Éfeso y allí es donde se van sucediendo poco a poco encuentros y desencuentros con la aparición de Antipholus y Dromio de Siracusa. El enredo llega a ser bastante complejo con escenas de amores hallados, acusaciones de locura e incluso un exorcismo. En la escena final donde todo se resuelve, el anciano es perdonado y se celebra una reunión festiva entre todos.

Aunque los argumentos no son coincidentes en su totalidad, sí que podemos empezar por establecer una serie importante de paralelismos que ampliaremos con el análisis de las tramas. En primer lugar, ambas obras parten de una ruptura del orden establecido, lo cual es básico en cualquier comedia pero, en este caso, la situación es muy similar en las dos comedias. En Los Menecmos, la unión familiar se rompe a causa del extravío, de pequeño, de uno de los gemelos. Al llegar a la edad adulta, el gemelo no perdido sale en busca de su hermano hasta encontrarlo. Sin embargo, hasta que no se produce el reconocimiento de ambos, este encuentro va a constituir la base de todos los errores y de la comicidad en la obra. Sólo cuando se produce el reconocimiento se aclara todo y se llega a un nuevo orden de cosas.

En The Comedy of Errors, la situación es análoga. Esta vez es una tempestad la que separa a los gemelos. Además, la trama es mucho más compleja que la anterior puesto que Shakespeare pone en escena no una, sino dos parejas de gemelos, amos y criados, lo cual da lugar al doble de situaciones cómicas puesto que las confusiones se multiplican por dos[2] hasta que, de nuevo, tras el reconocimiento, se llegue a un nuevo orden.

En Shakespeare, además, la pérdida del hijo se complica con la pérdida, de nuevo, de aquél que ha salido en su busca. El dramaturgo inglés dobla así las posibilidades de la noción de “búsqueda” y, de paso, atribuye al padre elementos que Plauto asignaba al hermano buscador: tanto Egeon como Menecmo II han recorrido el mundo conocido durante varios años buscando cada uno a sus seres queridos. Egeon no tiene ninguna esperanza de encontrar a nadie pero no por ello puede dejar de buscar. Para colmo de desgracias, está condenado a muerte en una ciudad enemiga, lo cual le obliga a buscar su salvación también.

Otro ingrediente de común, básico para crear las confusiones es que, en ambas comedias, se da por sentado no sólo el hecho de que los gemelos sean exactamente iguales (“Methinks you are my glass and not my brother”[3], dice Dromio de Éfeso) sino que se supone que deben ir vestidos en todo momento con la misma ropa y, seguramente, hasta que se produce la escena final de reconocimiento, sus papeles debe representarlos en escena el mismo actor.

En la misma línea está el hecho de que los personajes dobles compartan también el mismo nombre. Plauto aclara por qué ambos gemelos se llaman Menecmo pero Shakespeare, por su parte, no aclara ni especifica nada. Los amos se llaman Antipholus y los criados Dromio simplemente porque así conviene a la comedia.

En las dos comedias la organización del contenido sigue el modelo aristotélico de planteamiento, nudo y desenlace y se respetan las unidades de tiempo y lugar. Ninguna de las dos comedias desarrolla una acción única. La división en actos y en escenas no sigue los mismos criterios en ambas obras. La obra de Plauto, que es más breve, consta de veintidós escenas atendiendo al criterio de la variación del número de personajes para justificar una nueva escena. La obra de Shakespeare cuenta tan sólo con once escenas a pesar de ser más larga y poner más personajes en escena, incluyendo el doble juego de gemelos, que produce mayor confusión. Por todo esto, seguiremos la tradicional división por contenido para realizar el análisis comparativo de las dos obras.

La parte correspondiente al planteamiento sirve para preparar la situación a partir de la cual se irán generando todos los errores que aparecerán durante el desarrollo de la acción. En Los Menecmos esto abarca todo el acto I y la primera escena del acto II, hasta que el personaje doble interviene por primera vez. La acción tiene lugar en Epidammno, ante las casas de Menecmo I y de la cortesana Erocia. Los personajes que se ven involucrados en la acción pertenecen al círculo de amistades y familia de Menecmo I: el parásito Escobilla, la meretriz Erocia, el cocinero Cilindro, la matrona (esposa de Menecmo I) y el viejo (suegro de Menecmo I).

Escobilla aparece en escena contándole al público que hoy va a intentar ir a comer a la casa de Menecmo I. El tono de farsa y los juegos de palabras son una constante desde el comienzo de la obra hasta el final[4] En ese momento, sale éste de su casa discutiendo con su mujer, que no aparece en escena. Sale fanfarroneando, intentando así ganarse al público masculino por haberle arrebatado a su esposa un manto que piensa regalarle a su amante, Erocia. Menecmo y el parásito comerán hoy con ella pero antes Erocia manda a Cilindro, su cocinero, a comprar mientras que Menecmo I y Escobilla van a asistir a la asamblea en el foro. Termina de plantearse la situación cuando, nada más desaparecer éstos de escena, aparecen Menecmo II y su criado Mesenión explicando el propósito de su viaje a Epidamno.

Se trata, en realidad, de dos tramas que se desarrollan de forma paralela. Al cruzarse es cuando se producen los equívocos. Por un lado, Menecmo I, como hemos visto, se dedica a torear alegremente a su esposa con la cortesana (“Hoy mismo me iré con una ramera y me invitaré a cenar en algún sitio, fuera de casa[5] ). Por otro, Menecmo II busca sin descanso a ese hermano que perdió cuando era pequeño (“Mientras yo viva, jamás dejaré de buscarlo. Sólo yo sé cuánto lo quiero”[6]). Cada hermano es, en definitiva, protagonista de una acción. Por eso, el planteamiento de la obra abarca el acto I, protagonizado en exclusiva por Menecmo I, y la primera escena del Acto II, protagonizado por Menecmo II en la que el dramaturgo lo presenta ante el público.

[...]


[1] Como la de Posidipo.

[2] Este recurso lo toma Shakespeare también de Plauto pero de otra obra, Anfitrión, en la que dos de los personajes, los dioses Júpiter y Mercurio, su hijo, de forma consciente, toman la forma de Anfitrión y Sosia, el esclavo de éste, para que Júpiter logre su objetivo, que no es otro que la unión carnal con Alcmena, la esposa de Anfitrión. Curiosamente, de esta unión y de otra posterior entre el verdadero Anfitrión y Alcmena, nacerá otra pareja de gemelos: Hércules, hijo de Júpiter, e Íficles, hijo de Anfitrión.

[3] Todas las citas se corresponden con las ediciones citadas en la bibliografía. Cf. C.E. pág. 118. V- 418.

[4] Cf. En esta escena los juegos de palabras que se hacen con las cadenas y la comida. Otro dato interesante son los nombres de los personajes. Algunos son de origen griego (como Menecmo o Mesenión), heredados de la comedia original o simplemente por convención. Otros son alegóricos y hacen referencia a alguna cualidad del personaje, como Escobilla, Erocia, etc.

[5] Men. Pág. 625, I- 120.

[6] Men. Pág. 632, II- 245.

Detalles

Páginas
20
Año
2012
ISBN (Ebook)
9783656313946
ISBN (Libro)
9783656314059
Tamaño de fichero
491 KB
Idioma
Español
No. de catálogo
v199779
Calificación
10
Etiqueta
plauto shakespeare

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