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Comentarios al libro "Las conexiones ocultas" de Fritjof Capra

Trabajo Universitario 2011 23 Páginas

Ciencias Culturales - Otros

Extracto

INDICE

Introducción

I.Breve reseña del texto
Primera parte: La naturaleza de la vida
Segunda parte: Los retos del siglo XXI

II.Análisis del texto
1. Traslaciones y contradicciones
2. Algunos trucos
2.1 F. Capra se “olvida” de una parte de la teoría disipativa.
2.2 Introduce un falso concepto de libertad
2.3 Expone una falsa disyuntiva entre aprendizaje individual y social
2.4 El orden superior
3. ¿Ignorancia?
3.1 No comprende el equilibrio ni toma en cuenta el movimiento
3.2 Iguala procesos y conceptos en diferentes niveles de vida
3.3 Capra ignora deliberadamente a la historia y la ciencia.
3.4 Introduce un falso concepto del poder
3.5 Rediseñar el capitalismo
4. Acerca de sus conclusiones

III.Conclusiones

Bibliografía

I. Introducción

El abocarme a escribir este ensayo, me ha implicado dar con un texto un tanto ambiguo, muy complejo, con una estructura prolija y coherente, propia de un científico. Debo decir que me ha sido harto difícil trasladar al papel todas las ideas y cuestiones que se arremolinaron en mi cerebro luego de leerlo detenidamente. En este marco, he tratado de realizar una breve reseña del libro para luego proceder a un análisis de algunas partes del texto, ya que comentarlo sección por sección implicaría, de hecho, escribir otro libro tan voluminoso como “Las conexiones ocultas”.

Como se desprende del recorrido de este trabajo, no comulgo con muchas de las ideas expuestas por el Profesor Capra, ni con muchas de sus herramientas de análisis. Quiero aclarar no obstante que soy un apasionado y riguroso lector, y las conclusiones que desprendo de este ensayo son lo que resulta de las premisas del Dr. Capra, no lo que yo pienso de cómo debiera ser el mundo.

Hay infinidad de cosas que no se me aclaran, y el no poder debatirlas con el autor, me lleva inexorablemente por el camino de la unilateralidad en las conclusiones, lo cual puede desembocar en errores de apreciación. Aún así, expongo lo que pienso - dentro de los límites que este trabajo exige- siguiendo de algún modo los lineamientos del Manual del Programa de Licenciatura de AIU, sección 3.12.5, donde textualmente dice: “El ensayo es un tipo de prosa que brevemente analiza, interpreta o eval ú a un tema”, por lo que he evitado la habitual confusión de entender un ensayo como un simple “resumen” de un texto; entiendo que analizar, interpretar y evaluar, implican el desmenuzamiento y reconstrucción del texto a partir del contraste de las opiniones propias con las vertidas en texto por su autor.

Así las cosas, se me impone asimismo no solo analizar el texto, sino extraer conclusiones. Supongo que no dejará de apreciarse como un exceso el que además de sacar conclusiones sobre el contenido del libro, también derive del mismo conclusiones sobre el autor, pero no he encontrado otra forma de reunir los extremos de una paradoja que implica que un científico contradiga los métodos propios de su profesión y aún mas, contradiga sus propios postulados y que de ciertas conclusiones, extraiga a su vez nuevas conclusiones que contrarían las originales.

II. Breve reseña del texto

Primera parte: La naturaleza de la vida

Presenta el marco teórico que constituye el fundamento de la “Nueva comprensión de la vida”, surgida de la teoría de la complejidad. En estos primeros capítulos comienza por abordar las cuestiones más específicas que hacen al “funcionamiento” de los sistemas orgánicos, entendidos cómo sistemas de red. A estos efectos trata de los orígenes de la vida, la formación de las primeras células, las características esenciales que hacen a los procesos vitales y cómo estos se constituyen en estructuras complejas, disipativas, autopoiéticas y no-lineales. También menciona algunas características de los primeros homínidos que darán paso a la formación de las estructuras sociales.

Para el despliegue de la nueva comprensión sistémica de la vida, se apoya en los trabajos de diferentes autores que van componiendo las bases de los diversos aspectos del sistema. Así menciona a la teoría de Santiago de la cognición (Varela-Maturana), a través de la cual analiza los procesos cognitivos de los sistemas vivos, estableciendo que la actividad mental se da en los sistemas vivos en cualquier nivel, y que su actividad es autopoiética. En tanto que Luigi Luisa va a establecer que la vida debe ser adscripta a la totalidad de la red que compone el sistema y no a determinados componentes. En otro sentido, ILSA Prigogine aportara su concepto de las teorías disipativas, en cuanto sistemas abiertos que funcionan lejos del equilibrio, y en los cuales es factible, en situaciones críticas, el surgimiento de un “nuevo orden” del sistema, elementos que resultan claves en la teoría de Capra.

Avanzando hacia el segundo capítulo, aborda más específicamente el tema de la mente y la conciencia como elementos constitutivos de los diversos niveles de vida. El nuevo concepto esgrimido por el autor, establece las características de procesos como constitutivos de la mente y la conciencia dejando atrás la concepción de que son materia, o la división cartesiana mente/materia. Para ello se basa fundamentalmente en la teoría de Santiago de la cognición, antes mencionada, a partir de la cual se identifica el proceso de cognición (mental) con el proceso de la vida, como así también la autonomía del organismo frente a su entorno, explicitando que el entorno no dirige ni especifica al organismo.

Luego prosigue estudiando más a fondo la conciencia y la naturaleza de la experiencia conciente, repasando algunas teorías sobre el estudio de la conciencia, coincidiendo finalmente con la Neurofenomenología, desarrollada por Francisco Varela, la cual combina el examen de la experiencia conciente con sus correspondientes procesos neurales. Se explaya a continuación sobre la dimensión social de la conciencia, el lenguaje y la encarnación de la mente en el cerebro, según las teorías de Lakoff y Johnson y su teoría del inconciente. Finalmente va a preguntarse, dentro de toda esta materialidad, dónde queda el lugar de la espiritualidad, asociándola finalmente con la experiencia mística que nos invade al comprender la vida como un todo articulado, no un caos sino un orden superior: “la gran sinfonía de la vida”.

Prosigue avanzando el autor ya hacia algunos aspectos de la realidad social, haciendo especial hincapié en la perspectiva del significado, la que se agrega a los sistemas humanos. Prosigue con consideraciones sobre la cultura, el origen del poder y la tecnología en cuanto esta última como determinante en el moldeado de determinadas etapas de la civilización y la cultura.

Segunda parte: Los retos del siglo XXI

En esta segunda parte el autor, basándose en lo desarrollado precedentemente, aplica el estudio de la concepción sistémica de la vida a las organizaciones sociales y empresariales. Sostiene que la enorme complejidad de la sociedad industrial - devenida en sociedad informática- es la gran causante del malestar en las organizaciones. Partiendo de esta base, analiza algunos aspectos de las organizaciones empresariales en cuanto “sistemas vivos” y da determinadas pautas para que puedan desarrollarse, emulando el ejemplo de los organismos y redes naturales. Hace especial hincapié en los procesos de novedad y emergencia de un nuevo orden, entendiendo también a una empresa como estructura disipativa, capaz de aprovechar el eventual caos para reequilibrarse y sostenerse. Para ello analiza algunos aspectos relacionados con el liderazgo y la necesidad de que los líderes infundan “vida” a su organización a través de comunidades de práctica, apertura hacia el exterior, delegación de poder, creatividad, entornos saludables, etc.

Analiza a posteriori el sistema capitalista en tanto que una “red global”. Dentro de esta red advierte los peligros de la informatización en tanto modeladora de los procesos económicos, como ente autónomo y fuera de control (el mercado global en cuanto autómata con el único objetivo de obtener dinero). Esta característica va redundando en fuerte impacto social y ecológico, agregando además que la revolución en las comunicaciones está modificando de hecho nuestra cultura. Analiza algunos aspectos negativos del capitalismo global, como por ejemplo los graves problemas que ha reportado el uso indiscriminado de la biotecnología y el impacto ecológico de la producción de bienes que no respeta los ciclos de la naturaleza ni las sociedades humanas.

A partir de estos análisis, teorías de diversos autores y algunas estadísticas, ve la necesidad imperiosa de cambiar las reglas de juego, proponiendo una sociedad civil “en red” respetuosa del entorno y las personas, con gran capacidad de proponer y promover cambios de importancia. Toma como ejemplo el trabajo de diversas ONG’s, como las nucleadas alrededor de la coalición de Seattle, más las que surjan en cada región, de acuerdo a sus características y necesidades. En resumen, su propuesta es rediseñar la globalización a fin de evitar sus indeseables resultados a consecuencia de un total descontrol y la falta de reglas claras en el juego empresarial.

En este sentido, ejemplifica casos de diferentes iniciativas, tanto individuales como empresariales para la producción de bienes y el aprovechamiento de recursos naturales de manera sustentable y amigable con el entorno.

Concluye su trabajo con las mencionadas propuestas, aclarando que queda demostrado que el cambio es posible, faltando sólo una modificación de valores y la voluntad política para hacerlo.

III. Análisis del texto

La lectura del libro de Fritjof Capra, nos revela en principio un acabado análisis y desarrollo de lo que el autor dio en llamar la “nueva concepción sistémica de la vida surgida de la teoría de la complejidad”.[1] La estructura de la obra acusa una marcada intención de rigor científico, analizando los procesos primarios para, a partir de las conclusiones que se desprenden, aplicar estos procesos al estudio del cuerpo social. Luego determina el actual estado de cosas con abundante profusión de datos estadísticos y estudios científicos, para finalmente hacer su propuesta de la “nueva concepción sistémica”.

Visto así, el libro muestra un desarrollo coherente y ajustado, donde todo se dirige a una necesidad de rediseño del capitalismo global. Ahora bien, cuando procedemos a analizarlo en detalle, la sensación que deja es la de un desarrollo “ajustado” a la conclusión a la que se quiere llegar.

Se pueden observar en la obra las buenas intenciones del autor, incluso lo que propone no está para nada equivocado y, como él mismo sostiene, es técnicamente posible. Aún así hay ciertos elementos que llaman la atención, ya que una persona de la talla de F. Capra, se supone que tiene una preparación amplia y, como su profesión lo exige, un cierto rigor científico que en algunos pasajes parece desvanecerse. No analizaremos aquí la totalidad del texto, ya que esto exigiría un espacio que excede -en mucho- el requerido para este ensayo. Por tanto centraremos el análisis en algunas cuestiones generales que de por sí darán cuenta de la totalidad. Entonces veamos algunas ideas y conceptos propuestos por el autor, comenzando por algunas cuestiones relacionadas con su forma de razonar y analizar, propias de la “herencia Cartesiana” parafraseando al mismo Capra, la cual implica tomar las cosas por sus extremos y aislarlas para el análisis, haciendo una abstracción imposible en la vida real, cosa que paradójicamente, él mismo observa:

Ning ú n organismo individual puede vivir aisladamente.[2]

Esto significa ni más ni menos que es impensable un organismo en abstracto y aislado de su entorno, ya que lo que lo define es -tanto en su forma como en su función- justamente, sus relaciones con el entorno. Es lícito entonces tomarlo aisladamente para desarmarlo y ver que partes tiene, pero si queremos saber cómo funciona, cómo se generó y qué perspectivas tiene, no podemos abstraerlo de su medio. Es por esto que el autor puede hacer “traslaciones” de organismo natural a organismo social, ya que aislados de su entorno e igualados los niveles de vida, todo cierra. Lo expresado también vale cuando analiza procesos: los reúne, los separa y luego le parecen incompatibles, ya se trate de la relación entre autopoiesis y estructuras disipativas o entre una máquina y su operario.

En la Pg. 38 (Evolución prebiótica) plantea cierta incompatibilidad de la autopoiesis (autogeneración) y las estructuras disipativas (las que se reordenan ante una emergencia), aduciendo que no todas las estructuras disipativas se dan en sistemas vivos, ya que Hya Prigogine desarrolló esta teoría a partir de procesos químicos y sistemas térmicos. Aquí vuelve a perder la noción de totalidad de la naturaleza, donde a diferentes niveles se dan procesos similares, con una característica que los une: el movimiento. Es llamativo que Capra no tome en cuenta en ninguna parte del libro al movimiento como característica de “toda” la naturaleza, ya sea orgánica o no. En otro aspecto, pero en el mismo sentido, vuelve a caer en la misma trampa cuando sostiene -hablando de la metáfora de una organización como “máquina”[3]- que si una máquina se estropea, debe ser reparada desde “fuera” porque no puede hacerlo por sí misma. Esta aseveración es cierta y falsa a la vez. La máquina no se puede reparar sin el concurso de un operario, incluso ni siquiera puede funcionar (aunque el operario no haga más que encenderla), pero la máquina, en cuanto tal, desde que era un plano en un estudio de ingeniería hasta que está en plena tarea “incluye” al operario, no puede ni siquiera ser concebida en la imaginación -al menos en nuestro estado de avance tecnológico, en una industria cualquiera- sin “su” operario, de hecho se la diseña “pensando” en el operario, lo cual determinará la forma de su diseño y características de manera que “encajen” con su parte humana (por ejemplo si lleva pedales, estos estarán a nivel de los pies del operario). Una máquina NO se puede concebir sin el factor humano que la determina. Estos ejemplos solo querían servir para poner de manifiesto algunos aspectos metodológicos de los desarrollos de Capra, que por supuesto, luego se manifestarán en sus conclusiones. Verbi gratia, el análisis excesivamente formal del funcionamiento de la máquina, también lo lleva a concluir que las computadoras “manejan” el mercado sin posibilidad de ser controladas, lo cual es, a todas luces, un sinsentido.[4]

1. Traslaciones y contradicciones

Sostiene Capra que la realidad social -humana- evolucionó “a partir” del mundo biológico[5], y aquí realiza un pequeño acto de prestidigitación, poniendo a la realidad social evolucionada por fuera del mundo biológico. Podría decirse que la organización social y el mundo biológico pertenecen a diferentes esferas y, de hecho, en determinadas circunstancias es útil considerarlas de este modo, pero no podemos dejar de señalar que la una y el otro son, en esencia, la misma cosa, dado que la sociedad se encuentra inmersa en el mundo biológico, y de hecho ese mismo mundo biológico, mucho antes de que la sociedad humana surgiera, preparó las condiciones para que el mismo ser humano pudiera surgir, como bien desarrolla el autor en este mismo capítulo; acto seguido traslada conceptos de nuestra sociedad hacia los primeros homínidos, que según Capra, viendo la indefensi ó n de sus hijos, formaron familias y comunidades, las que serían la base de la vida social humana[6].

Va de suyo que los primeros homínidos no surgieron un día determinado, sino que fueron el resultado de un largo proceso evolutivo, que ya incluía a los hijos, podemos decir, desde que se dividió la primera célula en adelante; entonces es imposible que en un momento “se percaten” de su indefensión, la cual era parte constitutiva de su “ser ” homínido, y no sólo homínido sino de cualquier organismo dotado de órganos reproductivos; incluso una pequeña planta también está indefensa. Lo mismo podemos decir de las familias y comunidades, y de la vida social humana. Nada surge por generación espontánea, en todos los casos tras largos procesos y con arreglo a las condiciones de su entorno, se van desarrollando estas instituciones (o lo que hoy llamamos instituciones), que a su vez durante este proceso van pasando por diferentes fases o etapas. O sea que la “vida social humana” no podemos decir que tuvo una “base”, sino que es un continuo que comienza mucho antes de que el ser humano evolucionase como tal.

En el mismo sentido realiza una transpolación de otros conceptos sobre los que insiste bastante durante el desarrollo del capítulo: la membrana como órgano diferenciador y el “ataque” como forma de relación entre organismos. Si bien es cierto que la membrana celular establece una “diferencia” entre la célula y el entorno, el mismo Capra establece que sirven además para regular la entrada y salida de moléculas en la célula, y aseguran de paso la cohesión del organismo, que de otro modo se dispersaría en el medio líquido. Sin embargo hace hincapié en que la célula sin la membrana no podría existir como entidad diferenciada[7]. No deja de sorprender que el autor no caiga en la cuenta de que el concepto de “diferenciación” pertenece por entero al campo social humano, y por tanto no podemos decir que la naturaleza y mucho menos la célula, puedan servirse de ese concepto sin importancia, ya que lo que se le impone como necesidad es mantenerse con vida, para lo cual sí necesita regular los intercambios con el medio y evitar la dispersión, siendo los conflictos de identidad una cuestión irrelevante en un ecosistema no humano.

[...]


[1] Pg. 133

[2] PG. 28

[3] Pg. 141

[4] Pg. 170 y PG. 185 (El mercado global, un autómata).

[5] Cap. 1, pg. 25

[6] Pg. 26

[7] Pg. 30

Detalles

Páginas
23
Año
2011
Tamaño de fichero
472 KB
Idioma
Español
No. de catálogo
v178779
Instituto / Universidad
Atlantic International University
Calificación
A
Etiqueta
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Título: Comentarios al libro "Las conexiones ocultas" de Fritjof Capra